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Javier Páramo (izquierda) e Ignacio Delgado han sido los restauradores del reloj del Ayuntamiento de Astorga, famoso por los autómatas maragatos

Así ha sido el complejo trabajo de restauración del reloj del Ayuntamiento de Astorga realizado en Palencia por el relojero de la Catedral, Ignacio Delgado, y el gerente de Noropal, Javier Páramo

El tiempo es oro para los turistas que se acercan hasta la Plaza Mayor de Astorga. Es importante llegar a las horas en punto para apostarse ante la fachada barroca del Ayuntamiento, alzar la mirada hasta su espadaña y presenciar la salida de Juan Zancuda y Colasa, los autómatas que representan a una pareja de maragatos y que anuncian la hora con el correspondiente número de golpes en la campana central. El primer reloj que ofrecía este espectáculo absolutamente singular lo creó Bernardo Francos a mediados del siglo XVIII y supuso una compleja obra de ingeniería para la época.

 

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Después de sufrir graves averías, otro gran relojero, Bartolomé Fernández, fabricó un nuevo mecanismo de autómatas a principios del siglo XIX. El reloj se conservó en el Museo del Tiempo de Astorga, pero la pareja de autómatas, Juan Zancuda y Colasa, se quedaron para siempre como símbolo de Astorga.

Un nuevo mecanismo fabricado en Vitoria continuó dándoles vida a partir de los años 60 del siglo XX. Y ahora podrá seguir haciéndolo gracias a la intervención de dos relojeros palentinos, que lo han desmontado, trasladado a su taller en la capital y devuelto totalmente restaurado a la ciudad leonesa.

Javier Páramo, de la relojería Noropal, y el relojero oficial de la Catedral de Palencia, Ignacio Delgado, han sido los cirujanos que han desmontado para diagnosticar y reparar cada pieza del mecanismo de un artilugio que, si bien era “relativamente moderno”, explican, se encontraba en muy mal estado debido a una mala conservación.

Vídeo: los relojeros palentinos que se han convertido en un referente en todo el país

“Funcionaba porque le iban añadiendo peso, pero estaba a punto de dejar de hacerlo”, explican a Palencia en la Red en el taller donde han ejecutado los trabajos, unas horas antes de iniciar su transporte de regreso a Astorga, donde lo dejarán instalado a partir de esta misma semana. El reloj, que fueron a estudiar en dos ocasiones antes de desmontarlo y traerlo a Palencia, presentaba un importante desgaste en numerosas piezas, que han tenido que ser sustituidas por otras idénticas fabricadas ad hoc.

Estado previo a la restauración - Relojeros palentinos restauran el reloj del Ayuntamiento de Astorga, famoso por los autómatas maragatos.jpg
Estado previo a la restauración

Una vez restaurado y en funcionamiento, Javier e Ignacio lo instalarán en su ubicación original en Astorga, donde un electricista ha actualizado también los componentes eléctricos, ya que esta curiosa pieza funciona de manera automática y se da cuerda mediante un interruptor de mercurio. Allí, deberán comprobar si las poleas y mecanismos de sonería funcionan como se espera. O, dicho de otro modo, que el corazón es fuerte y, además de latir al ritmo exacto, es capaz de dar voz y vida a Juan Zancuda y Colasa.

Tradición relojera palentina

Orgullosos de esta restauración, la segunda que realizan conjuntamente tras la intervención en el reloj de Magaz de Pisuerga, Javier e Ignacio recuerdan la larga tradición de la relojería palentina.

Ignacio es el responsable del cuidado y mantenimiento del reloj de la Catedral, conocido por otro autómata: el Papamoscas. El mecanismo, señala, fue creado en 1911 por otro gran relojero y campanero que estableció su fábrica en Palencia capital, Moisés Diez. Una figura “que no ha sido lo suficientemente reconocida, a pesar de que hay cientos de relojes y campanas de su fábrica en toda España y Sudamérica”. Sus instalaciones, explica, estaban ubicadas frente a la estación de tren, en la zona del Ave María. De hecho, los terrenos donde se construyó el colegio fueron cedidos por su viuda.

Por su parte, Javier Páramo regenta la relojería Noropal, junto a la pasarela de Villalobón, donde repara relojes desde hace más de 25 años. Un taller especializado en todo tipo de relojería con más de 100.000 referencias para devolver la precisión hasta el mínimo detalle, respetando su concepción original.

Juntos, han abordado una intervención que requiere de una gran especialización y rigor para que los autómatas maragatos de Astorga cumplan puntualmente con su trabajo por mucho tiempo, manteniendo viva la tradición relojera palentina.

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