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El pívot morado se lesionó en diciembre y llegó a disputar unos segundos en la Final Four en la que el Palencia ascendió a ACB

Aquiles, héroe de la mitología griega y uno de los más grandes guerreros de la guerra de Troya murió al recibir un flechazo envenenado en su talón. Su único punto débil. Ese mismo punto que acaba de mandar al dique seco a uno de los baluartes del Súper Agropal Palencia. Una rotura del tendón de Aquiles. Un tendón sobre el que se basa todo el movimiento y sustentación de la parte baja de la pierna. El que sustentaba el vuelo de Kamba.

Según la Clínica Mayo, “el tendón de Aquiles es un cordón fuerte y fibroso que conecta los músculos de la parte posterior de tu pantorrilla con el hueso del talón. Si estiras demasiado el tendón de Aquiles, puede desgarrarse”. Y eso es lo que le pasó a Kamba en el partido entre el Súper Agropal Palencia y el Silbo San Pablo Burgos. En un movimiento casi inocuo en otras circunstancias, se produjo la lesión. Kamba va andando hacia atrás y en el momento de salir hacia adelante para recuperar un balón que queda suelto ese cordón se rompe y el alero cae al suelo retorciéndose de dolor como puede verse en las imágenes de la retransmisión de La Liga SportTV.

Se trata de una lesión en deportes que plantean grandes exigencias al pie, a cuyo nivel se combinan movimientos de propulsión, bloqueo, pilotaje, saltar, correr o detenerse súbitamente. Justo lo que se hace en el baloncesto. “Sirve para apuntar el pie hacia abajo, levantar los dedos del pie o empujar el pie hacia adelante al caminar”, de ahí que sea uno de los más resistentes del cuerpo, pero también uno de los que más sufren.

Rotura del tendón de Aquiles.

Su recuperación suele necesitar de entre 6 meses y un año. Aunque la recuperación de la lesión no significa que el nuevo tendón esté en ese tiempo en disposición de dar el 100% de lo que daba antes.

En casos más graves, se recomienda realizar una cirugía para reparar el tendón de Aquiles. Es lo que se le va a practicar a Kamba. Dicha operación “implica realizar una incisión en la parte inferior de la pierna y volver a unir el tendón desgarrado por medio de puntadas. Según el estado del tejido desgarrado, la reparación se podría reforzar con otros tendones. Las complicaciones pueden comprender infecciones y lesión a los nervios. Los procedimientos mínimamente invasivos reducen las tasas de infección en comparación con las de los procedimientos abiertos”.

Después de cualquier tratamiento, sea quirúrgico o convencional, se requieren masajes y sesiones de terapia física y rehabilitación con el objetivo de recuperar la movilidad y fortalecer los músculos de la pierna y el tendón de Aquiles. “La mayoría de las personas recupera su nivel de actividad normal en un período de cuatro a seis meses. Es importante continuar con el entrenamiento de fuerza y estabilidad posteriormente, dado que algunos problemas pueden persistir hasta por un año”, indica la Clínica Mayo.

La de Kamba no es la primera lesión de importancia que afrontan en los tres últimos años en el Súper Agropal Palencia. El año pasado, se arrastró durante toda la temporada la de Iván Cruz con una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda y hace dos años, en la del ascenso, la de Chema, con la misma lesión que ahora sufre Kamba: rotura del tendón de Aquiles.

Se lo rompió en diciembre. Tras operarse, Chema inició una recuperación en la que el dolor no le impidió seguir.

Llegó para acabar la temporada con el equipo y disputar unos segundos en la Final Four. En la semifinal, ante el Valladolid. 36 segundos de reconocimiento que también se hacían al fisioterapeuta del club, José Daniel Revuelta, en su ayuda a aquella dura recuperación.

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Y que se sale de esta dura lesión se puede comprobar viendo jugadores y deportistas top que la han sufrido. En el mundo del baloncesto, Kobe Bryant.

Tardaría nueve meses en volver a competir, pero volvería. Si bien, las lesiones lastraron sus últimos años de carrera y se retiró en los Lakers al término de la temporada 2015-16.

También Kevin Durant se dejó algo más de un año tras romperse el de Aquiles en 2020 y volvió a la competición en la liga más exigente.

Y aunque los ejemplos son más que edificantes también cabe recordar, como ponía de manifiesto Kamba hoy, que es una lesión complicada y no exenta de dureza.

Kamba: “Dicen que es muy difícil recuperarse de esta lesión, pero Dios no me puso en esta tierra para no intentarlo”

Tal y como destacaba Marca hace unos años, según un estudio de 2013 realizado por The American Journal of Sports Medicine entre 18 jugadores de la NBA que la sufrieron entre 1988 y 2011, siete de ellos nunca volvieron a jugar. Los que regresaron, sólo se acercaron al nivel que tenían pasadas tres temporadas. Esperemos que no sea tanto tiempo.

Kamba, en el partido ante el Fuenlabrada. / @fotografia.rdiaz
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