Un artículo de opinión de Juan Jesús Nevares Heredia, portavoz de Palencia Tierra Viva
Han pasado ya dos años desde la creación de Palencia Tierra Viva como partido político local y provincial. Aquello, aparte de la rareza del hecho en sí en los tiempos que corren, supuso un grandísimo esfuerzo para las personas que lo fundaron, debido al modo tan traumático en la toma de decisión y a la escasez de tiempo que tuvimos.
La base de PALENCIA TIERRA VIVA eran y son el grupo de personas que lo forman y cuyo único objetivo es mejorar su entorno, tan pequeño, tan degradado y tan olvidado como es la provincia de Palencia. Lo formaron personas de a pie, hartas de estar hartas de la clase política profesional, que no resuelve los problemas que tenemos, pero que consideran que pueden tener respuestas a estos problemas. Así llevamos trabajando en pequeños municipios desde hace tiempo, sin otro entusiasmo que la mejora de lo local, pues nuestro modus vivendi es nuestro esfuerzo en nuestros trabajos particulares, pero nos negamos a ver Palencia como una tierra sin oportunidades.
Consideramos que la política es mejora, y no hay mejor evaluación que echar la vista atrás y ver cómo han evolucionado los sitios en los últimos años. Y esto sirve para todos los lugares, desde la capital hasta el pueblo más pequeño. Nosotros hicimos esa reflexión y quisimos llevarla a cabo desde lo local, lo cercano, lo tangible, lo que conocemos y desde el saber que tenemos valía y capacidad para mejorarlo, pues algunos de nuestros miembros ya lo han hecho de forma muy objetiva en sus municipios. Y varios de nuestros miembros fundaron VAMOS PALENCIA.
Rápidamente vimos que ciertos intereses personales eran incompatibles con nuestro modo de pensar y de actuar, y, a pesar de los que más íbamos a perder, pues el trabajo estaba hecho con el programa electoral, reuniones, burocracia de la fundación del partido, nuevos gastos, posibles cargos provinciales, acceso a ayudas estatales, etc., decidimos irnos de VP y fundar PALENCIA TIERRA VIVA con la absoluta seguridad de estar haciendo lo correcto. Más vale una vez rojo que ciento colorado, como dirían nuestras sabias abuelas.
Si algo tuvimos claro, era que creábamos algo bueno, muy pequeño, quizá hasta inocente, pero que representaba nuestra forma de ser como alcaldes de pueblos pequeños en algunos casos, como aspirantes en otros o como personas que realmente creían en su pueblo, en su provincia, en su capital, y que además conjugaban palabras como altruismo y generosidad, aspectos básicos en la política pero que llevan décadas desaparecidos en ella.
Somos ciudadanos de a pie, creemos que somos válidos y estamos formados. Lejos de mostrar nuestra rabia e ira hacia los políticos profesionales en la barra de un bar o en redes sociales, tomamos la decisión de dar el paso adelante y asumir la gran carga que debe llevar todo cargo, además en los lugares que generalmente nadie o muy pocos quieren. Y todo eso haciéndolo desde la independencia de no optar por partidos políticos nacionales convertidos en agrupaciones que miran al otro como el enemigo, cuando realmente es el vecino.
En estos dos años que han transcurrido, poco se nos ha oído, pero mucho hemos trabajado donde realmente hay que hacerlo, donde nos eligieron, bien sea como grupo de gobierno. Recordamos que PALENCIA TIERRA VIVA gobierna en ocho ayuntamientos, siendo el tercer grupo en número de ayuntamientos, y hace oposición activa en otros lugares. Y es que la política, si hace mucho ruido, hace mal su trabajo y se mira mucho el ombligo.
Solo basta ver la política provincial. La necesidad de un partido provincial y local es más palpable que nunca si cabe, pues, lamentablemente, los problemas que tenemos en la capital y provincia siguen ahí, enquistados y esperando a que se resuelvan por sí solos o con la esperanza de que desde Valladolid o Madrid nos los arreglen. Y eso, evidentemente, ni ha pasado ni va a pasar, por mucho que se empeñen nuestros representantes de Palencia en hacer méritos mirando hacia esas capitales.
Cuando fundamos PALENCIA TIERRA VIVA, sabíamos lo difícil que es llegar a los medios, ser escuchados y lo fácil que es que no te dejen brotar, pero eso no es nuevo en nuestro quehacer público. Está basado en gestionar el día a día, en cultivar la humildad que te da la escasez de recursos y la honestidad que te da el saber que todo lo que haces es tan cercano. En PALENCIA TIERRA VIVA somos conscientes de que trabajar en política no nos reporta beneficios materiales, que no somos profesionales de ello, pero esa independencia nos da la lucidez de poder interpretar libremente lo que tenemos y lo que debemos hacer.
La raíz de PALENCIA TIERRA VIVA, pues la unión con la capital se nos cortó, es el mundo rural, mundo a veces olvidado desde la propia capital. En los pueblos se ve con mayor claridad aún lo que va a suceder con Palencia capital si no se actúa ya, pero eso requiere de personas realmente preocupadas por la situación presente y por el futuro, no por defender unas siglas u otras o ver al otro como el enemigo. Palencia capital tiene posibilidades, pero lamentablemente se ha quedado varada en el pasado, enquistada en políticas que no han hecho ningún efecto real. Nadie se plantea qué quiere que sea Palencia dentro de veinte años, que es la verdadera labor de la POLÍTICA, la de verdad, no la que vemos en los medios. Y eso es en lo que las personas de PALENCIA TIERRA VIVA trabajan todos los días, en diseñar y crear sus pueblos o lugares para el futuro, porque de eso dependerá nuestra propia existencia.
En PALENCIA TIERRA VIVA queremos que la ciudadanía preparada, valiente y válida dé el paso para cambiar su entorno, su lugar. Palencia está recibiendo gente, pero es básicamente un lugar en el que los jóvenes parecen obligados a irse. Pues bien, es nuestra responsabilidad, preferentemente de los que decidimos quedarnos en un lugar del que la gente ya se iba, tomar las riendas. Basta ya de tanta queja vacía, basta ya de tanta política rancia y de tantos partidos políticos que, siendo responsables de cómo estamos, nunca asumen responsabilidad alguna.
Por eso, hacemos un llamado a todas esas personas que quieren nuestra tierra y que, siendo abiertas al diálogo, se unan para crear una verdadera alternativa a lo de siempre, desde el trabajo, la ética y la valía. En Palencia hay, aún, mucha gente que puede hacer revertir la situación crítica en la que nos encontramos.