
La Diputación saca a concurso por 5,4 millones el nuevo edificio de la Villa de Quintanilla de la Cueza, basado en tres volúmenes modulares y listos para crecer
La Villa Romana de La Tejada, en Quintanilla de la Cueza, es la hermana menor de las dos que existen en Palencia y que además son propiedad de la Diputación de Palencia. Primero se descubrió la de Pedrosa de la Vega y luego la que se ubica a tiro de piedra del Camino de Santiago.
Tal y como se comenta en el proyecto en el que ahora se embarca La Tejada, el descubridor del yacimiento de La Olmeda, Javier Cortes contaba que “en las fiestas patronales de Quintanilla de la Cueza, celebradas en 1969, el predicador hizo una alusión a la recién descubierta villa romana de La Olmeda. Un vecino de la localidad, llamado Esteban Gonzalo Argüello, recibió la noticia con curiosidad y se fue a ver el yacimiento de Pedrosa. Cuando vio las teselas de los mosaicos, recordó que en una finca de su propiedad había encontrado piezas semejantes, lo que le hizo sondear la tierra con una azada y una pala, hasta llegar a descubrir un mosaico, trasladando un fragmento de éste al Museo Arqueológico de Palencia”. Había nacido La Tejada.
En la década de los 70, la Diputación adquirió la Finca y posteriormente tras las campañas de excavaciones, construyó un espacio donde proteger el yacimiento: Como ocurrió en La Olmeda, una nave industrial sirvió de cobijo a una villa romana, cuya cronología “abarca desde finales del siglo I y principios del II hasta finales del siglo V, con una época de particular esplendor entre finales del siglo III y el primer tercio del siglo IV”.
En La Olmeda, aquella nave estabular dio paso hace varios lustros al edificio que hoy conocemos que, como se decía en su momento, invitaba a mirar tanto a los vestigios romanos como a la cubierta.
Como hermana pequeña, a La Tejada le ha tocado esperar. Hasta ahora. Porque la Diputación, con la colaboración de los fondos europeos y del Estado ligados a la potenciación que la institución provincial le está dando al Camino de Santiago, acaba de sacar a licitación una de las obras más cuantiosas de las que, en un solo paquete, ha desarrollado el Palacio de la Calle Burgos en Palencia, solo por detrás en los últimos años, a la remodelación de la Escuela de Enfermería.
El proyecto de Quintanilla de la Cueza lanzado ahora y con un monto de 5,4 millones (IVA incluido) “pretende llevar a cabo la cubrición de los vestigios arqueológicos de la villa romana mediante la construcción de una edificación que englobe toda la zona excavada del
yacimiento. Para ello se plantea un edificio desglosado en tres cuerpos prismáticos que se
disponen en paralelo (…). Estos volúmenes aparecen separados entre sí por estrechas franjas lineales de 2,50 mts. de anchura, en cuyos laterales se apoya una estructura metálica de grandes cerchas sobre la que descansa la estructura de cubierta”.
Se trata de una disposición secuenciada de volúmenes que persigue, por un lado, adaptarse a los límites de lo excavado hasta ahora, y por otro, ser modular, de forma que en un futuro se “facilite el posible crecimiento de la construcción a medida que aparezcan nuevos restos arqueológicos que deban permanecer protegidos. De esta manera, en el futuro el edificio incorporará nuevos cuerpos de construcción que se sumarán al volumen inicial y se irán acomodando al trazado de los hallazgos arqueológicos”, apunta el proyecto redactado por José Antonio González Delgado, responsable de Arquitectura de la Diputación de Palencia.
Esta disposición en tres bloques vistos desde el exterior, en cambio, tiene continuidad interna. “A pesar de esta fragmentación volumétrica, el interior se muestra continuo, ofreciendo una comunicación espacial directa de los distintos subespacios que permite la visita y contemplación de los vestigios de forma unitaria. Será esta idea de continuidad la que gobierne el trazado del edificio, que persigue por encima de otras premisas la puesta en valor del yacimiento mostrando los vestigios arqueológicos de las distintas estancias y las cualidades espaciales de éstas, y posibilitando la comprensión del espacio arqueológico de forma global, como un solo lugar”. De esta forma, tres (por ahora) serán uno en La Tejada.
Para ello, en el interior se dispone una pasarela metálica volada que discurre sobre los elementos de la villa romana, posibilitando al visitante la contemplación de las estancias y de los mosaicos que ésta atesora. “La pasarela discurre circundando el área exhumada y musealizada. El apoyo de esta estructura se realizará sobre las zonas libres de restos y dichos trabajos contarán con una supervisión arqueológica”.
Cerramientos y apoyos
Dado que la parte expuesta y al ‘aire’ de La Tejada es apenas una parte del yacimiento, la estructura del nuevo cerramiento en tres bloques debe ser respetuosa con las estancias descubiertas pero enterradas, así como con otros hallazgos que se pudieran dar. Especialmente en la zona del tercer bloque, que se sustentará sobre algunas estancias del denominado bloque C de excavaciones y que va más allá de la verja de la parcela de la Diputación.
“Los elementos estructurales de cimentación del tercer cuerpo del edificio se disponen, respecto al trazado de la zona excavada actualmente enterrada, con el mismo criterio que se sigue en relación a los vestigios de la zona actualmente visitable, es decir, posicionándose las zapatas sin afectar a éste. El cerramiento frontal de este tercer cuerpo, orientado hacia el oeste, que discurre sobre el denominado Bloque C, está constituido por un cierre ligero de lamas de madera y planchas de policarbonato con una subestructura metálica que se apoyará sobre la zona enterrada con una pequeña cimentación de escasa profundidad”. Esta solución liviana tiene también una segunda utilidad, al servir de gran entrada de luz natural.
En todo caso, se gana tanto en superficie como en altura protegida, creando otros espacios como un almacén arqueológico que por tamaño podría albergar incluso actos sociales si se pretendiera, y puntos de atención a los turistas, con baños, tienda…
Con esta construcción se creará un mejor entorno para la contemplación de algunos de los mosaicos más llamativos y espectaculares que se conservan de la Hispania romana.
El plan contempla, obviamente, la demolición del edificio actual y la construcción de la nueva infraestructura que cubrirá los 10.161 metros cuadrados del yacimiento, garantizando la conservación de los restos arqueológicos y su uso turístico. Además, incluye mejoras en urbanización, saneamiento, fontanería, electricidad, carpintería, gestión de residuos, estructura, cubiertas y cerramientos, entre otras.
El plazo de ejecución desde que se firme el contrato ahora a concurso, será de 10 meses