La salud sexual está reconocida como un derecho humano por la ONU o la Unión Europea. Profesionales de áreas como ginecología, enfermería o psicología participan este viernes en el V Congreso de la Sociedad Norte de Contracepción en Palencia
¿Qué anticonceptivo hormonal es más adecuado en una mujer que padece obesidad? ¿Tiene esa condición un impacto negativo en su sexualidad? ¿Se respetan los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres con discapacidad? ¿Y en aquellas que han superado un cáncer ginecológico?
Las preguntas que plantea el V Congreso de la Sociedad Norte de Contracepción, que se celebra este viernes en el salón de actos del Hospital Río Carrión de Palencia, presentan un abordaje transversal que va desde la bioética hasta la ginecología, la farmacología anticonceptiva hasta los derechos humanos o, incluso, la legislación o la política. La Sociedad Norte de Contracepción -una organización sanitaria creada en el marco de la Sociedad Nacional y que agrupa a profesionales de Castilla y León, Cantabria y Asturias- es la entidad organizadora de este congreso en Palencia, que lleva por lema “Se hace camino al andar”, ya que se trata de una organización joven en continuo aprendizaje.
“Los derechos sexuales y reproductivos se consideran derechos humanos, tal como reconoce la ONU o la Unión Europea, y todos debemos velar por ellos, especialmente aquella sociedades comprometidas con el respeto a la mujer. La salud sexual es un aspecto fundamental para el desarrollo de las personas con independencia de las relaciones que tengamos, es decir, a nivel individual, con parejas únicas o con parejas variables”, remarca la presidenta de la Sociedad Norte de Contracepción, la ginecóloga María Guerrero. “Y, desde luego, nos tenemos que sentir comprometidos con todos los géneros y con todas las diversidades“.
Un compromiso que tenía su reflejo en un programa que ha dedicado varias ponencias y mesas de debate a la obesidad, la discapacidad, la transexualidad o el cáncer ginecológico. “Hemos querido centrar la atención en grupos que consideramos minoritarios a los que hemos querido dar relevancia”, añade la doctora Guerrero.
La obesidad, “un problema de salud pública progresivo, con impacto y que preocupa no solo desde el punto de vista de la salud general sino también emocional”, ha centrado el primer bloque de un congreso que no solo se dirige a profesionales de la ginecología u obstetricia, sino también a psicólogos o trabajadores sociales que trabajan en temas vinculados con los derechos sexuales.
“La obesidad, además, interfiere en las relaciones de pareja y puede abrir la puerta a otros nuevos problemas”. Las mujeres con discapacidad ha sido el tema de la segunda mesa, desde el enfoque de “la representación tan diversa que puede tener la discapacidad física o mental”, y poniendo énfasis en el desarrollo personal y la plenitud de la salud sexual, sin riesgos, para este grupo de personas.
Personas transexuales
La discordancia de género -antes conocida como disfunción de género- es uno de los temas más candentes sobre los que trabaja la Sociedad Norte de Contracepción, tras los cambios recientes de la Ley Trans. “Desde los nuevos cambios legislativos ha habido un aumento súbito de aquellas personas que han sentido que su una identidad de género no correspondía con el género biológico. Tenemos un grupo de trabajo de discordancia de género, del que también forma parte Palencia, de carácter multifactorial que permite un abordaje diverso para acompañar a la persona hasta el género con el que se siente identificada”.
El Congreso se completa con ponencias en torno al cáncer ginecológico y de mama y todas las implicaciones que tiene en la vida de la mujer, también desde el punto de vista sexual y reproductivo.
Atención a la salud condicionada por la política
Y es que, según pone de manifiesto este encuentro entre sanitarios especializados en salud sexual y femenina, éste es un campo en el que el trabajo está profundamente comprometido por el contexto político, con independencia de que la práctica clínica se desarrolle en la sanidad pública o la privada. “En el momento actual hay dos leyes que limitan nuestro trabajo diario, como es la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo, que regula qué se puede hacer y qué no y en qué centros; La Ley de Reproducción Humana; y el último cambio, respecto a las personas transexuales”, que ha supuesto cambios muy importantes.
“Antes había unas exigencias en cómo hacer un diagnóstico de una discordancia de género, eran personas que tenían que pasar una valoración de salud mental para iniciar un tratamiento médico. Con los nuevos cambios legislativos, una persona puede declarar su discordancia de género sin que le tengan que etiquetar que tiene un problema de salud mental”, más allá de la ansiedad o depresión que le genere la propia situación y que “suele resolverse en cuanto verbalizan su estado y comienzan ese tránsito que necesitaban”. Leyes que “regulan nuestra actuación o la limitan, a veces ayudan… Y en otras ocasiones, no”.