
Denuncian riesgos ambientales, sanitarios y legales de un proyecto que se encontraría a 503 metros del casco urbano
La Coordinadora Central de Baltanás (CCB) ha presentado alegaciones ante la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León contra la instalación de la planta de producción de amoniaco e hidrógeno en el Polígono Industrial de Baltanás. Según la asociación, el proyecto, promovido por la empresa Green Capital Development 99 SL, representa una amenaza para el medio ambiente, la salud pública y el desarrollo sostenible de la zona.
Entre los principales motivos de rechazo se encuentra el alto consumo de recursos naturales. La Coordinadora informa de que la producción del llamado “amoniaco e hidrógeno verde” requeriría perforar acuíferos hasta 380 metros de profundidad para extraer un millón de litros de agua al día. Este proceso implicaría un consumo anual de 350.000 m³, de los cuales el 44 % sería desechado y vertido al arroyo Fuentejera, que desemboca en el río Pisuerga. La CCB advierte que este nivel de extracción podría poner en riesgo la reserva y su uso como bien público.
En cuanto a los riesgos químicos, la Coordinadora destaca que el amoniaco y el hidrógeno son sustancias altamente peligrosas. Mientras que el amoniaco es tóxico y corrosivo, capaz de provocar irritaciones, quemaduras o incluso asfixia, el hidrógeno es inflamable y explosivo. La planta planea producir 155.960 toneladas anuales de amoniaco y 27.720 de hidrógeno, almacenando estas sustancias en depósitos de gran tamaño.
Por otro lado, el transporte de estos materiales plantearía nuevos problemas. Se prevé el tránsito diario de 16 camiones cisterna cargados con 800.000 litros de amoniaco por carreteras locales como la CL-619, atravesando municipios como Baltanás, Villaviudas, Hornillos y Cevico Navero, carretera con tramos catalogados como peligrosos por la Dirección General de Tráfico. Según la CCB, este tráfico incrementaría el riesgo de accidentes y emisiones contaminantes, supuestamente contradiciendo el carácter “verde” del proyecto.
La proximidad al núcleo urbano es otro punto de conflicto para la CCB. Aunque la empresa afirma que la planta estaría a 600 metros del casco urbano, la CCB recalca que una medición pericial realizada en 2005 y ratificada por una sentencia del TSJ de Castilla y León en 2009 establece la distancia en 503,26 metros. Según el Decreto 2414/61 que expone la CCB, este tipo de industrias peligrosas no pueden situarse a menos de 2.000 metros de una población.
Finalmente, la Coordinadora cuestiona la gestión de emisiones y fugas que podrían resultar en la liberación de óxidos de nitrógeno, hidrógeno y amoniaco a la atmósfera. Además, critica la falta de especificidad en los sistemas de abatimiento y control por parte de la empresa.
Por todo ello, la CCB solicita a la Consejería de Medio Ambiente, a la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) y a la alcaldesa de Baltanás la paralización del proceso de autorización ambiental y evaluación de impacto del proyecto. La CCB informa de que “los informes del Ayuntamiento y los CHD son preceptivos y vinculantes, cualquiera de ellos, si fuera negativo daría lugar al archivo del Expediente”.
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