El equipo morado afronta un momento complicado en la Liga GONALPI y busca reencontrarse con su mejor versión
El Palencia Fútbol Femenino afronta un momento delicado en la Liga GONALPI. Tras una primera vuelta prometedora, en la que llegó a competir de tú a tú con los equipos de arriba, el equipo ha entrado en una espiral negativa. A día de hoy, las moradas suman 21 puntos, sin conocer la victoria desde primeros de diciembre de 2024, y necesitan un cambio de rumbo urgente para recuperar sensaciones y, sobre todo, resultados.
Las bajas han sido un lastre importante en las últimas jornadas. Sanciones, lesiones y una plantilla corta han hecho que cada ausencia se note demasiado. “La primera vuelta fue muy buena, hemos competido muchos partidos, incluso veníamos de competir contra el segundo, el San José, y contra el tercero, el Burgos. Perdimos 2-1 contra el San José y empatamos contra el Burgos. Veníamos de un equipo serio y compacto, con las ideas claras, pero de repente nos desplomamos. Se han juntado bajas importantes, como la sanción de Lucía y la lesión de Noelia Peña, y al ser una plantilla corta, eso se nota mucho”, explica Javier Barreda, técnico del equipo. Y es que, por ejemplo, este verano se tuvieron que despedir de su hasta entonces portera titular, María Gómez, y cuentan con una portera de tan solo 15 años, Lara Ordas, que vive su primera temporada con el equipo sénior a su cortísima edad tras su debut el año pasado. Además, en el equipo juega también la jovencísima centrocampista Rocío Bustillo, de 14 años, pero que se ha convertido en un pilar dentro de la zaga siendo el eje del equipo junto a Noelia Peña; así como también la delantera Elena González, de solo 15 años.
Dinámica negativa y errores que pesan
Sobre todo, la mayor preocupación se encuentra en el aspecto mental de las jugadoras, donde Barreda ve el mayor problema: “Es confianza, porque el trabajo es muy parecido. Queremos charlas de motivación, intentamos que se tranquilicen… Antes íbamos perdiendo, por ejemplo, en el último partido contra el Burgos: Hicimos una primera parte espectacular, la mejor primera parte. Cometimos un error ahí, hicimos un penalti que no se debería haber hecho. Se pusieron 0-1, 0-2… pues dimos la vuelta, por actitud, porque ya estaban convencidas de que iban a poder, y las encerramos. Pero esa actitud ahora ya ha cambiado. Ha cambiado, pero no porque las chavalas no quieran correr, sino porque están atenazadas, las puede la presión”, señala el entrenador. El técnico reconoce que el equipo ha entrado en una dinámica complicada donde los errores se pagan caros.
El equipo ha caído en una espiral de fallos que afectan al estado anímico de las jugadoras. “Hemos tenido ocasiones muy claras para adelantarnos y nos penaliza la que tienen ellas. Son muy sensibles a los fallos y les afecta mucho”, reconoce Barreda.
El bajón del equipo también ha afectado a algunas jugadoras clave en el equipo, como Lucía Pastor, que empezó la temporada a un nivel espectacular pero ahora atraviesa un momento más discreto. “Fue desde la sanción que tuvo en Valladolid. Es una jugadora con mucho carácter y eso le afecta mucho. No se aísla de las cosas que pasan en el campo. Estoy seguro de que en cuanto ganemos un partido y nos relajemos, volverá a ser la de antes”, asegura su entrenador. Además, Barreda reconoce que su posición en el campo también ha cambiado debido a las bajas: “Como ha faltado gente, he tenido que recomponer el equipo y la he alejado un poquito más del área. Tenemos una plantilla corta y hay que adaptarse”.
Confianza en la reacción
Pese a la situación complicada, el vestuario no se rinde. Barreda confía en que el equipo pueda darle la vuelta a la dinámica en los próximos encuentros y destaca, ante todo, la actitud de sus jugadoras. “Entrenan bien, tienen ganas, y el compromiso es lo que me deja tranquilo a pesar de la última dinámica. Supongo que algún día nos llegue la cara. Ahora estamos viendo la cruz, que también es una experiencia para las jugadoras”, señala.
De momento, han tenido un parón de descanso este fin de semana para retomar energías de cara al próximo reto que será de máxima exigencia: visita al Capiscol CF, segundo clasificado e invicto hasta la fecha. “Siempre hemos dado la cara contra los equipos fuertes”, concluye Barreda, con confianza en que su equipo recupere la buena versión del inicio de temporada.