Iván Aguado, con 15 años, ya compite a nivel internacional y sueña con llegar a la élite del dardo habiéndose coronado recientemente como campeón del mundo sub-16
A sus 15 años, Iván Aguado, apodado ‘Ivancito’, ya ha dejado huella en el mundo de los dardos a nivel internacional. Campeón del mundo en la categoría sub-16 y oro en el Campeonato de España son algunos de los premios que ya figuran en su palmarés, Un talento que han convertido a este palentino en una de las grandes promesas de este deporte a su pronta edad.
Un talento que se forjó en casa
Iván comenzó a lanzar dardos casi sin darse cuenta. En su casa, su padre, José Antonio, figura clave en su proyección, llevaba años jugando y, poco a poco, el pequeño se fue enganchando. “Siempre había dianas en casa, así que pasaba el rato lanzando”, cuenta. Lo que empezó como un entretenimiento se convirtió en algo serio cuando con solo 12 años quiso jugar su primer torneo. “Le dije: ‘Iván, piénsalo, que aquí todos son mayores’, pero insistía en que quería jugar”, recuerda su padre.
El debut fue en un torneo local en el bar Zambra de Palencia y, para sorpresa de todos, llegó a la final. “Ahí empezó todo”, admite José Antonio. Desde aquel primer torneo, Ivancito ha ido escalando posiciones hasta codearse con los mejores… hasta que en diciembre de 2024 se proclamó campeón del mundo sub-16.
“Iván siempre tiene una jugada pensada antes de lanzar, y si no le sale, ya tiene otra preparada”
Cuando en 2023 Iván ganó su primera gran final en el Campeonato de España (nivel B, categoría senior), protagonizó un momento especial en Estepona. En la final, se enfrentó a un rival mucho mayor que él y, en uno de sus últimos lanzamientos, no le salió la jugada que quería. Entonces, se giró, miró a su familia y se echó a reír. “Ahí ya sabíamos que tenía algo en mente”, recuerda su padre. En su siguiente turno, lanzó y cerró la partida para proclamarse campeón de España. “Iván siempre tiene una jugada pensada antes de lanzar, y si no le sale, ya tiene otra preparada”, explica José Antonio.
En el Mundial sub-16, la celebración fue más contenida. “Levantó los puños y poco más”, comenta su padre, explicando que en los dardos las celebraciones pueden ser interpretadas de distintas formas. Iván prefiere celebrarlo después, cuando se reúna con sus compañeros.
Un sueño llamado Q-School
Para seguir esta proyección a la élite, Iván combina sus estudios con una rutina de entrenamiento. “Entre semana entreno una hora al día y los fines de semana un poco más, dos o tres horas”, explica. Su referente es Michael Van Gerwen, el número 3 del mundo, pero también sigue de cerca a los jóvenes talentos que, como él, están revolucionando el circuito. Asimismo, Iván Aguado ya lleva en su pecho a un patrocinador japonés.
El gran objetivo de Ivancito es conseguir la tarjeta de la Professional Darts Corporation (PDC), la liga profesional de dardos, a través de la Q-School en Alemania. Obtener esta tarjeta significa que el jugador puede participar en todos los torneos organizados por la PDC, incluyendo el Pro Tour, el UK Open, los Players Championship y otras competiciones importantes. La tarjeta dura dos años y solo la tienen los mejores jugadores del mundo. “Es muy difícil, solo hay 12 plazas para 600 o 700 jugadores, pero si se reúne el dinero, lo intentará”, comenta su padre. La inscripción cuesta cerca de 500 libras. “En España llevamos tres años sin meter a nadie en la PDC”, señala.
Más allá de su talento, Ivancito es un joven con los pies en la tierra. Su padre le insiste en que los estudios son fundamentales y que los dardos, aunque es su gran pasión, no garantizan un futuro estable. “Si llega a vivir de ello, será bienvenido, pero primero tiene que asegurarse un plan B”, recalca José Antonio.
Iván, por su parte, disfruta cada momento y sin parar de aprender. Y es que su vida gira en torno a este deporte, hasta el punto de que ve sus propias partidas en YouTube para mejorar. El futuro es incierto, pero si algo ha demostrado Iván es que no hay reto que se le resista ni dardo que se le escape.