
La Guardia Civil inspecciona 84 Centros de Tratamiento de Vehículos (CATs) en 2024 y también tramita 36 infracciones administrativas
La Guardia Civil imputó a 23 personas por presuntos delitos contra el medio ambiente tras inspeccionar el año pasado 84 Centros de Tratamiento de Vehículos (CATs), de las provincias Avila, Burgos, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora para controlar su gestión de los gases fluorados contenidos en los sistemas de aire acondicionado de los vehículos entregados en desguaces. Además se tramitaron un total de 36 infracciones administrativas en diversas materias relacionadas con la normativa de contaminación atmosférica y en materia de vertidos y residuos.
El Seprona finalizó así la denominada Operación Leocatcyl dedicada a la inspección de los CAT´s, que reciben los vehículos una vez son entregados a un desgüace y concretamente a verificar la correcta gestión de los gases de los circuitos de climatización, los cuales, al ser considerados como residuo peligroso, “deben recuperarse y entregarse a un gestor autorizado evitando que puedan liberarse a la atmósfera”, informa Ical.
Este tipo de inspecciones se considera “de especial relevancia” en el ámbito de la conservación medioambiental, dado el “excepcional poder contaminante de los gases fluorados”, por lo que el Seprona informó de que “continuará realizando en esta Comunidad autónoma actuaciones en años posteriores”.
Esta actuación “novedosa” tuvo su génesis en una iniciativa llevada a cabo por el Seprona de la Comandancia de León, al descubrir en el año 2023 tras una serie de inspecciones en varios desguaces de la provincia, que varios de ellos no estaban recuperando debidamente los gases contenidos en los circuitos de aire acondicionado de los vehículos y éstos eran liberados directamente a la atmósfera.
Los gases fluorados son peligrosos porque tienen un alto potencial de efecto invernadero, permanecen en la atmósfera durante mucho tiempo, lo que significa que sus efectos negativos se prolongan durante décadas o incluso siglos. Por otro lado, algunos de estos gases pueden ser tóxicos y peligrosos para la salud humana, causando irritación en los ojos, la piel y las vías respiratorias. Por último, su manipulación requiere precauciones especiales, ya que pueden ser inflamables y explosivos en determinadas condiciones.
La normativa actual promueve la reutilización de este tipo de gases siempre que sea viable, debiendo de ser extraídos de forma controlada, almacenarlos en botellas homologadas y finalmente, se debe comunicar las cantidades recuperadas, el destino y gestión que se le dan a dichos residuos a la Autoridad competente en materia de residuos de la Comunidad Autónoma.