La presidenta de la Federación, Inmaculada Gutiérrez. FEDISPA

La presidenta de la Federación, Inmaculada Gutiérrez, culmina cinco años de liderazgo con avances en visibilidad y apoyo a la discapacidad en Palencia

Jesús García-Prieto / ICAL

En el corazón de Palencia, la Federación Provincial de Personas con Discapacidad (Fedispa) se erige como un faro de apoyo y visibilidad para quienes enfrentan desafíos diarios que muchos no alcanzan a imaginar. Con 30 años de trayectoria, celebrados con orgullo el pasado mes de octubre, esta federación ha tejido una red de 19 asociaciones (22 si contamos las colaboraciones con entidades amigas como Cruz Roja, San Juan de Dios o la Asociación Española Contra el Cáncer) que trabajan incansablemente por los derechos, la inclusión y el bienestar de las personas con discapacidad en la provincia. Al frente de este esfuerzo, durante los últimos cinco años, ha estado Inmaculada Gutiérrez, una mujer cuya presidencia ha dejado una huella imborrable y que, el próximo 24 de abril, pasará el testigo tras un mandato marcado por la resiliencia, la innovación y un profundo compromiso humano.

Pero Inmaculada, Inma entre sus conocidos, no es solo la presidenta de Fedispa, es, ante todo, una persona afectada por la discapacidad, alguien que conoce de primera mano las barreras que enfrentan quienes viven con estas condiciones. “No soy una presidenta ni una gerente, soy una persona afectada que sé las dificultades que tenemos cada día una persona física, orgánica, con discapacidad”, afirma con una sinceridad que resuena. Esta perspectiva personal ha sido el motor de su liderazgo, permitiéndole conectar con las necesidades reales de las familias y las entidades que forman parte de Fedispa.

Cuando asumió la presidencia hace cinco años, el mundo estaba a punto de sumirse en la incertidumbre de la pandemia de Covid-19. Lejos de amilanarse, Inma y su equipo decidieron transformar la adversidad en oportunidad. “Nos pilló de lleno el Covid, pero quisimos dar un cambio, no solamente hacernos visibles durante el Día de la Discapacidad, una charla durante el año y alguna reunión para que las calles de la ciudad estén o no accesibles”, recuerda. Su visión era clara: dar más visibilidad a las personas con discapacidad, no solo en los momentos emblemáticos, sino de manera constante, reconociendo tanto sus luchas como sus capacidades.

La presidenta de la federación se siente satisfecha por los logros conseguidos y reconoce, con una amplia sonrisa de orgullo en el rostro, que el trabajo realizado ha servido para ayudar a mucha gente. Una labor que ha consistido en tender puentes entre familias y asociaciones, abriendo caminos para que quienes reciben un diagnóstico encuentren apoyo inmediato. “Muchas familias, cuando salen de un diagnóstico, no tenían conocimiento de la existencia de asociaciones vinculadas a sus afecciones, por lo que se acercaban a nuestra federación. Ese camino lo hemos abierto mucho”, explica.

El paso de Inmaculada por Fedispa no ha sido un viaje en solitario. “Hemos hecho un equipo muy bueno e intentado dar mucha visibilidad en nuestra ciudad”, asegura. Junto a su junta directiva, que también se despedirá el 24 de abril, ha trabajado codo con codo para que la federación sea un interlocutor respetado ante las instituciones públicas. “Nuestro objetivo siempre ha sido ser portavoces ante las instituciones públicas y la verdad que lo hemos conseguido, nos escuchan, valoran nuestro trabajo, nos han felicitado y además nos han subido las cuantías económicas”, señala. Este reconocimiento no solo es un logro administrativo, sino una validación del esfuerzo colectivo por hacer de Palencia un lugar más inclusivo.

Uno de los momentos más memorables de su presidencia fue la iniciativa ‘Arrancando Motores por la Discapacidad’, una actividad que marcó un antes y un después para Fedispa. Tras meses de apoyo virtual a las familias durante la pandemia, esta jornada llevó el trabajo de la federación a las calles, mostrando su fuerza y su capacidad de movilización. “Fue algo maravilloso. Estuvimos trabajando mucho durante la pandemia con vídeos, actividades y todo a través del ordenador, donde estuvimos apoyando las familias y ese resultado posteriormente se trasladó a la calle”, relata Inmaculada. Desde entonces, la dinámica cambió: “Hasta entonces teníamos que ir nosotros a pedir colaboración, desde entonces nos vienen a llamar”.

El 24 de abril de 2025, Inmaculada Gutiérrez dejará la presidencia de Fedispa, pero no su compromiso con la causa. “Lo que quiero es que no se pierda la Federación, porque esté quien esté, voy a estar ahí”, asegura con firmeza. Su deseo es que la federación mantenga su esencia y su continuidad, un legado que considera esencial para las personas con discapacidad de Palencia. “A mí me parece que es una federación que merece la pena dar esa continuidad. Tenemos muchas cosas abiertas”, añade, mencionando proyectos como las misas por la discapacidad y su participación en la plataforma de la discapacidad.

El relevo de Inmaculada no detendrá el ímpetu de Fedispa, que ya tiene la mirada puesta en mayo de 2025, un mes que promete ser histórico para la federación y para Palencia. Entre las actividades destacadas está el Jubileo ‘Esperanza sin Barreras’, una iniciativa pionera organizada por la Pastoral Diocesana de Personas con Discapacidad que se celebrará el sábado 17 de mayo. Este evento, que no tiene precedentes en España según los organizadores, busca ser mucho más que un acto religioso. Se trata de una jornada de convivencia, integración y unión para las personas con discapacidad, sus familias y toda la comunidad.

Inmaculada Gutiérrez no oculta su entusiasmo. “Es una ilusión muy grande”. Para ella, el jubileo es una oportunidad única para que Palencia brille “por algo bonito”, alejándose de las noticias que a veces la relegan a un segundo plano. “No solo es un acto religioso, sino una convivencia”, subraya, destacando su objetivo de “la integración y unión”. Las actividades previstas incluyen una eucaristía en la catedral, una comida en el claustro y un festival musical con musicos como John Fellingham, todo diseñado para que las personas con discapacidad sean las protagonistas. La inscripción, abierta hasta el 27 de abril, invita tanto a participantes como a voluntarios a sumarse a esta fiesta inclusiva.

El Jubileo ‘Esperanza sin Barreras’ no será el único evento de mayo. Fedispa, fiel a su espíritu dinámico, planea seguir tejiendo lazos y visibilizando a las personas con discapacidad a través de diversas actividades que aún están por definirse, pero que prometen mantener el legado de Inma, porque, como ella misma dice, “aunque yo me vaya, voy a estar ahí”.

Fedispa, con sus 30 años de historia y su red de asociaciones, es mucho más que una organización, es un espacio de encuentro, un altavoz para los silenciados y una mano tendida para quienes lo necesitan.

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