El Consejo Consultivo celebra la jornada 'Más de cuatro décadas de Castilla y León'
Brágimo (ICAL). Presentación del libro ‘Castilla y León: 40 años de autonomía’, con la participación del coordinador de mismo y presidente del Consultivo en la Comunidad, Agustín S. de Vega(C);el delegado de la Junta en Palencia, José Antonio Rubio(I); y el director del IES Jorge Manrique, Arturo Polanco(D)

Mario Amilivia, Juan María Bilbao Ubillos y Francisco Ramos coinciden en descartar la necesidad de reformar el Estatuto de Autonomía, que fue fruto de un “consenso muy amplio y completo”

David Herrero / ICAL

Éxito, utilidad y continuidad centraron hoy  las conclusiones y el sentir común de la mesa redonda celebrada en el IES Jorge Manrique de la capital palentina enmarcada en la jornada ‘Más de cuatro décadas de Castilla y León’, organizada por el Consejo Consultivo, donde se dejó claro que “no hay necesidad de reformar” el Estatuto de Autonomía de la Comunidad, al ser fruto de un “consenso muy amplio y completo”, el cual se centra en el “carácter social”, porque contempla “derechos y deberes en mayor medida de ámbito social”.

Así lo trasladaron el presidente del Consejo de Cuentas de Castilla y León, Mario Amilivia, el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Valladolid, Juan María Bilbao Ubillos, y el consejero del Consejo Consultivo Francisco Ramos, quienes intercalaron sus ideas bajo la moderación del redactor jefe de Diario Palentino, Alberto Abascal.

“No hay objeción a la norma básica e institucional de la Comunidad”, porque a Castilla y León, en general, “le ha venido bien”, ya que fue una “gran idea el Estado de las Autonomías” por ser una de las “mejores fórmulas de las que había en su momento ante un país muy diverso y plural”, afirmó Juan María Bilbao Ubillos.

El Estado de las Autonomías es un “éxito”, porque los ciudadanos “se identifican con ellas, y lo es especialmente para Castilla y León, porque no se puede perder de vista el punto de partida, que no era prometedor”. La gestación de la Comunidad fue un “Via Crucis y costó mucho, al no ser un parto natural”.

“No había un sentimiento regional ni conciencia de identidad y no era fácil, aunque, a día de hoy, esa conciencia se ha fraguado y se puede hablar de un cierto sentimiento de pertenencia”, apuntó. Es por ello que aclaró que “le ha venido bien a Castilla y León”, porque el Estado de las Autonomías aportó una “cierta convergencia entre la España rica y pobre y un acercamiento en niveles de bienestar”. Y es que, la razón de ser de la Comunidad radica en los “servicios públicos y en esa utilidad que defendía Juan Vicente Herrera”.

A ese respecto, Mario Amilivia destacó que el Estatuto contribuye a incidir en los servicios públicos esenciales de la Comunidad, al subrayar que Castilla y León “es sanidad, educación y servicios sociales”, porque los barómetros así lo señalan, aunque “sea mejorable”. “Castilla y León es un éxito y discurre por las líneas competenciales y su actual configuración así lo hace pensar”, aunque puntualizó que es necesario ser sensibles con aquellas zonas y provincias con problemas, lo que “ayudará a que esa familia esté más unida”, dijo.

Explicó a los alumnos presentes que fue modificado tres veces, la última en 2007, al ser un Estatuto de “nueva generación”, por lo que remarcó que “no hace falta modificarlo más veces al ser una buena norma jurídica”, ya que, además, “genera debates”, razón por la que lo importante radica en su cumplimiento, que es lo que “hay que intentar hacer”.

También se refirió al modelo de financiación existente, al detallar que el 97 por ciento de los factores no son poblacionales, lo que dificulta que Castilla y León “pueda afrontar otro tipo de políticas” y la convergencias entre las diversas provincias.

Despoblación

“Nos la jugamos en la financiación, tanto Castilla y León como el resto, donde tienen que entrar factores de extensión, dispersión de población o envejecimiento, porque ejerce un encarecimiento en la prestación de los servicios. Ahí nos jugaremos parte del futuro para que el sistema reconozca estos factores y no sea desfavorable”, afirmó el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Valladolid, Juan María Bilbao Ubillos, quien añadió que el problema y la solución no está en el Estatuto, porque el marco es el adecuado. “No hemos conseguido en Castilla y León invertir la tendencia de la despoblación, al igual que lograr la convergencia interior, lo que es una asignatura pendiente”.

Lamentó la “falta de mayor cohesión interna y vertebración”, por lo que instó a dejar de lado la “clave de rivalidades y agravios provinciales”. Y es que, “faltan más ambición por proyectos que despierten ilusión conjunta”, quien echó de menos ese “clima de lealtad y consenso” que se tuvo en su momento en la Comunidad, al recordar al tándem de Juan Vicente Herrera y Jesús Quijano, donde se produjeron diversos acuerdos de Comunidad. “Vivimos una época aquí y en España de polarización y crispación como tónica dominante. Los políticos deberían actuar con más responsabilidad, porque nos jugamos mucho”, aseveró.

Por su parte, el consejero del Consejo Consultivo, Francisco Ramos, consideró la demografía como un aspecto pendiente en la Comunidad, ya que, a su parecer, era uno de los problemas estructurales antes del Estatuto, algo que sigue vigente. Se refirió a que en el año 78, la población de Castilla y León representaba un poco más del siete por ciento de los habitantes españoles, pero se ha ido descendieron hasta cerca del cinco por ciento a día de hoy. “Algún problema ha habido con las políticas de población y demografía en la Comunidad”, lo que genera una senda de trabajo actual para las administraciones.

También habló de las desigualdades dentro de la Comunidad, ya que en términos de renta se ha aproximado a la media española, pero las desigualdades entre provincias “no se han corregido y se han llegado a incrementar”, porque entre Burgos y Zamora hay 25 puntos de diferencia, al ser la cabeza y la cola en Castilla y León.

Es por ello que en su condición crítica, consideró que Castilla y León “no tiene un modelo territorial ni unas directrices de ordenación del territorio con el fin de que cada espacio pueda contribuir al bien común de la Comunidad”, sentenció.

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