Krutwig fue el mejor del partido, tanto atacando como atrás. / Fotografía Ruben Diaz.

En un intenso partido que se decidió en la última jugada, el conjunto palentino se impone a uno de los gigantes de la liga, el Fuenlabrada: 89-88

Estadísticas del partido.

Rival de los difíciles. De los llamados a luchar duro por el ascenso. De los de marcar el territorio. El calendario asimétrico le puso a Súper Agropal Palencia al Flexicar Fuenlabrada como el primer escollo de la segunda vuelta. Un partido estrella para el reencuentro con la competición que no defraudó y que dejó la décimo tercera victoria palentina en un ajustado final de encuentro.

(Galería) Una noche en las gradas de Palencia como ‘la de Jasaitis’

Palencia con el clásico inicial: Oroz, Borg, Kamba, Vaulet y Krutwig, encargado de abrir el marcador, y replicado por Westermann, desde el fuerte del Fuenlabrada, el triple. Opción no buscada por los locales que preferían sumar puntos en la pintura. Lo contrario que los madrileños. Sus dos primeras canastas fueron desde el 6,75. 4-6 en tres minutos de juego.

Palencia insistía por dentro. Juego interior basado en Krutwig, que, por acción directa o tras rebote, logró los 8 puntos iniciales del Súper Agropal Palencia. Y fortaleza en el rebote.  8 palentinos por tres de los madrileños en el arranque.

Y sin embargo, el Fuenlabrada abrió hueco, pequeño, tras varias pérdidas de balón de los locales.  Siete arriba para los del sur de Madrid, a 1,30 para el final de cuarto. Empezaba el Palencia a pecar de precipitación. A tratar de agarrar el partido a las bravas, a la carrera. Aunque lo cierto es que la presión defensiva local pudo mantener el demarraje de los madrileños.

Al final de cuarto, 19-20 tras cabalgada épica y contra el crono de Vaulet.

Segundo cuarto.

Arrancó fuerte el Fuenlabrada, con dos canastas consecutivas, pero Kunkel, tocado por un esguince, amarró su primer triple para enjugar, en parte, la desventaja. Un tiro libre y una canasta de Wintering volvieron a poner al Palencia por delante, 25-24, por primera vez en mucho tiempo.

Palencia se defendía de las arremetidas visitantes que pululan con cierta connivencia arbitral. Así, los interiores madrileños iban haciendo caja. 29-33 a falta de 5,30 para el descanso, y tiempo muerto de Luis Guil.

Tiempo en el que conmino el entrenador local a los suyos a probar de tres. Bingo de Kamba en la primera jugada, seguida de una más que discutible falta de Krutwig señalada por el trio trencilla al defender el rebote en acción defensiva.

No influyeron esas decisiones en la manera de defender de los locales, que robaron tres balones consecutivos. 36-35 falta de 3,30 para el paso por vestuarios en un partido de intensidad máxima. De los que un instante mirando a otro lado hacía perderse una batalla épica en la cancha, como la que se libró hasta que Palencia logró su máxima ventaja hasta entonces: 38-35. Tiempo muerto visitante ante el regocijo local.

Ventaja que duró poco, por cierto. Westermann la anuló tras el paso por los banquillos. Tiras de triple, pues nos animamos. Porque de triples fue la cosa, y el Palencia abrió hueco con dos consecutivos de Vaulet y Borg.

Al descanso, 45-40 a favor del cuadro local y con suerte para los visitantes, porque el tiro postrero y bajo la bocina de Oroz lamió la canasta de tres.

Tercer Cuarto.

En el arranque, los palentinos se dedicaron a ir cobrándose faltas del Fuenlabrada…

Y Westermann a ir agrandando su cuenta. Con Bilbao, ya era el máximo anotador de los visitantes con 11 puntos.

No estaba fino el ataque local, si bien en defensa manejaba la situación para ir manteniendo una renta de seis puntos a pesar de la disparidad del criterio arbitran en una y otra zona. Westermann fue el ariete de los fuenlabreños. El que los mantenía en el partido, aunque pronto se le sumó también Jorgensen.

Arreció la intensidad defensiva de los locales (sin cobrar falta los árbitros) y con varios robos y jugadas inconclusas del Fuenlabrada los morados pudieron marcharse de 9. 58-49 mediado el cuarto mientras la grada dedicaba un ‘Pesetero’ a Iván Cruz que se preparaba para incorporarse al campo. NWogbo, mucho menos incisivo que en partido de ida, se marchó al banco con cuatro faltas.

Y Kunkel volvió a llevarse la mano a la cara: triple para poner 11 arriba al Súper Agropal. Tiempo muerto de Toni Ten. 63-52 a falta de algo más de tres minutos para el final del cuarto.

Tres minutos en los que los que el ataque palentino desperdició varios ataques pecando del triple. Aún así, cerró el parcial con 6 de ventaja. 67-59 antes del cuarto decisivo.

Último cuarto.

No quería dejar escapar la victoria el Palencia y pese a unas defensas algo precipitadas en las que los madrileños encentaban fácil, el ataque hacía de dique con NGuesan y Manu. Nueve arriba consumidos tres minutos de juego. 73-64.

Fuenlabrada puso toda la carne en el asador. Hasta protestando. Técnica al mejor de los suyos, Westermann. Pero los palentinos se iban cargando de faltas. En bonus a falta de 6,30 y cobradas de forma desproporcionada por parte de la tripleta arbitral compuesta por Ariadna Chueca, Rodrigo Palanca y José Carlos Sierra. Hasta dos en ataque de Borg en sendos bloqueos ‘vieron’ y pitaron. Con ese ‘extra’, el Fuenlabrada acortó distancias a solo cinco puntos pasado el ecuador del cuarto.

Para enmarronar más la actuación arbitral, doble técnica a Vaulet y a Zubrirggen, que quedó eliminado cuando la ventaja local se acortó a sólo tres con casi cuatro minutos por jugar. Tiempo de Luis Guil.

Trató de explotar el Súper Agropal la vía de los tiros libres con suerte dispar, agotando las posesiones, haciendo pasar el tiempo. Hasta robar un balón y salir a la carrera para que Kamba machacar. 6 arriba otra vez y menos de dos minutos por jugar. Partido intenso. De alto voltaje. Tiempo muerto de Ten.

Los segundos pasaban lentos, pero la distancia en el marcador se esfumó con dos aciertos consecutivos de Jorgensen: Empate a 84 a menos de un minuto y tiempo muerto de Guil.

Respuesta de Kunkel, con un triple que podría haber sido un 3+1, aunque Ariadna Chueca, al lado de la jugada no lo consideró. Tres arriba. Uno tras los tiros libres de Westermann, que puso por delante a los suyos tras una nueva falta señalada por los árbitros a menos de tres segundos del final. Y no fue la última, porque en la llamada de Guil a los suyos para preparar el último ataque, los árbitros pitaron técnica a Guil (según la estadística oficial aunque él lo negó en rueda de prensa). Por fortuna, Westermann no amplió la ventaja visitante.

Uno abajo y posesión para los morados. El todo o la nada. Saque de banda hacia Krutwig que se zafa de su defensor y anota ante la parroquia morada. 89-88.

Pero había transcurrido tan poco tiempo que Fuenlabrada tenía una posesión de 1,5 segundos. Tiempo que no fue suficiente para armar un nuevo tiro y la victoria se queda en Palencia.

El mejor de los palentinos, Krutwig, con 22 de valoración. El máximo anotador, de nuevo Vaulet. Próximo partido en casa, ante el San Pablo Burgos, el miércoles 12 en el Municipal de Palencia. Antes, visita al Alicante este próximo viernes.

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