El Súper Agropal Palencia pierde en la casa del Valladolid y suma su séptima derrota (92-83)
Son el mismo agua, pero no es lo mismo. Se juega a la orilla de uno, del Carrión, donde es casi un fortín morado, pero a la ribera del otro, el río pródigo, desde hace unos años los palentinos no cuajan victorias. El Súper Agropal Palencia volvía a caer hoy en la cancha del ‘eterno’ rival, el Polideportivo Pisuerga. Lo hacía plagado de bajas y de jugadores tocados con los que viajaban los morados. Sin Kamba y sin Dimitrov, vestido de largo. Y ante los morados, los blanquivioletas recién reforzados y con el equipo completo.
Esa plantilla corta se dejó notar desde el primer cuarto, condicionando la rotación de Luis Guil que retrasó el primer relevo en cancha hasta un minuto largo por encima de lo habitual, para dar algo de aire a los que salieron en el cinco inicial. Oroz, Borg, Pablo, Vaulet y Krutwig.
Primeros minutos en los que los locales golpearon primero. Pero la defensa palentina se puso las pilas para detener la acometidas locales y Pablo Hernández para anotar y colocar a los palentinos por delante. Solo él y Krutwig habían encestado.
En ese primer cuarto, mientras el primer equipo palentino estuvo en cancha, el marcador se mantuvo igualado. Muy igualado. Ventaja de uno, puntos por encima para el otro.
Con la entrada del refresco, y con sólo dos faltas cometidas por los del Carrión, el Valladolid se fue al cambio de cuarto por delante: 26-22
Segundo cuarto.
Se acercó el Palencia tirando de talento exterior, con Kunkel, pero respondía el Valladolid del mismo modo. Y ampliaba su cuenta para colocarse siete arriba el UEMC Real Valladolid. 32-25 con un acierto en el tiro de 6,75 que rondaba el 50%: 4 de 8. Sólo Kunkel daba la réplica. Con lanzamientos o internadas para sacar tiros libres. 9 puntos acumulaba el americano en seis minutos.
Guil le había dado vía libre. Patente de corso para tomar Pisuerga y la estaba aprovechando. Robando, asistiendo sin mirar a la carrera… como en la jugada en la que Vaulet logró un 2+1 a pase picado del escolta. 32-33 y tiempo muerto local. El primero del partido en ambos banquillos.
El choque se convirtió en esa fase en un a ver quien la mete más veces desde el triple, con los palentinos encestando también por encima del 50%. Kunkel, Wintering y Vaulet como artilleros. Y defensa otra vez intensa, con Vaulet y Borg tapando huecos para marcharse 35-42.
Dos jugadas desafortunadas en ataque del Súper Agropal volvieron a llevar el Pucela-Pucela en el Pisuerga que hasta entonces había estado algo mudo. Kunkel había vuelto al banquillo. 41-42.Tiempo muerto de Guil que le dio al equipo más precipitación.
Se defendía bien atrás, pero a la salida se perdían balones. A veces por mérito de los vallisoletanos, otras veces por el apagón de los morados. Kovacevic puso a los suyos por delante con un triple de su fábrica.
Las jugadas de tres iban y venían ahora en cada zona para mantener el marcador sin apenas diferencias. Y con ataques de empeño morados, de varios tiros sin el premio de la canasta, de pelear el rebote. Constancia palentina con Pablo haciendo el trabajo sucio. Además, el Valladolid estaba abusando ahora del tiro exterior, sin el acierto previo, lo que le dio al Súper Agropal una ligerísima ventaja con la que se llegó al descanso: 48-51.
Tercer cuarto.
Pudieron más las defensas que los ataques de ambos equipos en la reanudación. Hasta la canasta de Borg, ya consumido más de un minuto. Pero abierta la espita, los de la ardilla no se despegaron. Se arrimaron más, con los palentinos fallando a placer. Palmeando demasiado fuerte, haciendo ganchitos demasiado suaves… Y con Kunkel aún sentado.
Defendiendo bien, y encontrando ahora a Borg y a Pablo desde el tres para abrir hueco: 7 arriba, la máxima hasta entonces del partido. 54-61. El sueco no pudo transformar las dos siguientes ventajas en el tiro que se fabricó. Minutos para Kunkel, que seguía siendo el máximo anotador del partido con 15 puntos en 9 minutos de juego. Tiempo muerto de los locales mientras en el Pisuerga lo que se oía ahora era el Vamos mi Palencia.
La respuesta local fue un triple de Kovasevic y una jugada de tres tiros libres para Torres. Adiós a la ventaja que se quedó en dos puntos.
Se volvió loco el partido. Robos, pérdidas… A Kunkel lo tenían ahora más vigilado y en defensa no es Borg, así que los pucelanos sacaron rédito. Chema tomó el testigo de Krutwig, agotado.
Con Kunkel vigilado, Vaulet comenzó a hacer caja, proyectándose ya a los 14 puntos.
Kunkel se estrenó en el segundo tiempo tras técnica para Iñaki Martín, pero perdió el balón en la última posesión y Mballa, morado hasta hace solo unos meses, clavó un triple sobre la bocina desde la línea divisoria. 68-70 y 10 minutos para jugarse todo.
Último cuarto.
Volvía a ajustar el Valladolid la defensa, provocando los tiros y jugadas trabadas para el Súper Agropal Palencia. Pablo, con su trabajo callado volvía a mantener a los suyos con la cabeza fuera del agua con un 2+1 transformado. 68-73.
Demers dio la réplica desde el tiro exterior. Todo igual. Ahora sin Kunkel, pero con Borg, que anotó en la siguiente jugada. La protesta de unos pasos pitados a Vaulet le valieron a Guil su técnica. Sólo tres arriba los palentinos y con casi ocho minutos por jugar.
Con algo menos en el electrónico volvía Krutwig a cancha, para hacerle falta a Mballa, que anotó y también el adicional para colocar la igualada a 77. Había sacado Guil al inicial, salvo a Oroz, por Wintering. Ahora no encontraba Palencia la canasta, y Sans anotó sus primeros tres puntos desde la parte alta de la bombilla. El Real Valladolid se volvía a poner por delante. 80-77
Tenía el Súper Agropal Palencia que volver a tirar de la épica en los últimos minutos. Por ello Guil llamó a los suyos al banquillo y dio entrada a Kunkel que anotó en la primera. Luego Wintering tras robo.
Valladolid demostró que también sabe correr tras robar y un desajuste defensivo palentino facilitó que los blanquivioletas se pusieran por delante otra vez. De esos desajustes y cortes dentro de la zona vivió el Valladolid y con ellos se fue haciendo grande, así como su ventaja, para colocarse 5 arriba a falta de tres minutos. No le entraban ahora los tiros al Palencia ni desde el 4,70. Dos falló Vaulet. Y la presión asfixiante sobre Kunkel le hacían perder balones que al contraataque los locales reventaban. 90-81 y nuevo tiempo muerto para los de Guil.
Tampoco le entraban ahora al americano tan fácil cuando tenía vía franca. El partido parecía sentenciado ya a falta de dos minutos. Tan perdido, como que Guil fue expulsado por una segunda técnica.
Al final, 95-83.
Séptima derrota de los palentinos que aguantaron hasta el último cuarto con un equipo muy mermado, demostrando que, aunque naciendo en la parte alta de Palencia, el Pisuerga y especialmente el Polideportivo Pisuerga, no le es favorable.
Entre los palentinos, el máximo anotador, Kunkel con 18 puntos y el más valorado Pablo Hernández, con 25 items.
El próximo partido, este miércoles en el municipal de Palencia, a orillas del Carrión, ante el Cartagena.