Las moradas plantaron cara con un planteamiento sólido, pero un gol en el tramo final les privó del premio
El Palencia Fútbol Femenino llegaba a Burgos con la lección aprendida. La goleada encajada en la ida (0-5) aún dolía, pero el equipo de Javier Barreda no estaba dispuesto a repetir aquella historia. Con un planteamiento táctico valiente y un gran trabajo defensivo, las moradas pusieron contra las cuerdas al colíder Capiscol durante 78 minutos. Solo un infortunio en los instantes finales inclinó la balanza en favor de las locales.

Desde el primer minuto, el Palencia FF demostró que no iba a ser una presa fácil. Barreda apostó por un cambio de sistema, reforzando en bloque bajo con un 4-1-4-1 que se convirtió en un muro para las burgalesas. Línea juntas, ayudas constantes y un sacrificio enorme para tapar cualquier resquicio. El plan salió a la perfección en la primera mitad: el Capiscol solo generó peligro a balón parado y con algún remate aislado. María, en su regreso a la portería y su primer partido de la temporada con las moradas, apenas tuvo que intervenir.
El precio a pagar por tanta solidez defensiva fue la falta de llegada al área rival. Pero el objetivo era otro: frenar al Capiscol y, por el momento, el equipo lo consiguió.
Un golpe que lo cambió todo
En la segunda parte, el guion fue el mismo hasta que el partido dio un giro inesperado. Un balonazo obligó a Elena a abandonar el campo, dando entrada a Hinojal. A partir de ahí, el Capiscol dio un paso adelante y comenzó a llegar con más frecuencia, aunque sin generar ocasiones claras. María solo tuvo que intervenir en rechaces.
El desenlace llegó en el minuto 78, cuando un centro envenenado desde la banda terminó complicándose. Un fallo en la marca permitió el envío y, tras una mala fortuna, María salió a por el balón que venía de centro, lo tocó sin atraparlo y lo metió en propia puerta. Un castigo demasiado cruel para el esfuerzo que había realizado el equipo durante todo el partido.
Sin premio, pero con la cabeza alta
Pese al golpe, el Palencia FF no bajó los brazos y movió ficha en busca de un milagro. Sandra y Vero entraron en los laterales para refrescar las bandas, pero ni las locales ni las visitantes lograron generar peligro real en el tramo final. El marcador ya no se movería.
La derrota deja al Palencia FF en la undécima posición con 21 puntos, pero el equipo sale reforzado en cuanto a sensaciones. El próximo domingo tendrán una oportunidad de oro para resarcirse ante el colista San Pío X, que solo ha sumado un punto en toda la temporada. Un partido para cambiar la dinámica y convertir el esfuerzo en puntos.