Abogado, Coordinador Marco Jurídico del Consejo General de Mediadores de Seguros, Presidente del Colegio de Seguros de Palencia, Mediador de Seguros, Perito en materia de seguros, Mediador de Conflictos Civil y mercantil
Hay quien piensa que actividades como la agricultura o la ganadería suponen una exposición al riesgo de los empresarios dedicados a estos sectores muy superior al resto de actividades porque sus resultados pueden quedar al albur o capricho de la naturaleza que puede terminar con una cosecha o con la muerte de un animal. En definitiva, es una actividad altamente expuesta a factores externos no controlables por parte del agricultor o ganadero.
Pudiendo tener estas consideraciones un alto grado de certeza, dependiendo con qué actividad se compare, podemos decir que, en España, hay un modelo envidiable y exportable de SEGURO para minimizar, reducir y, en algunos casos, paliar los nefastos resultados que puedan resultar los daños en un determinado tipo de cultivo por sequía, pedrisco y otros riesgos climáticos no controlables por parte del agricultor.
De la misma manera, para los casos en que se produzca la muerte de animales, entre otras causas, de forma repentina sin signos de procesos infecciosos o parasitario, además de tener el ganadero que asumir los gastos derivados de la retirada y destrucción de cadáveres de animales muertos en la explotación, se plantea en nuestro país una solución aseguradora.
AGROSEGURO.
Se llama AGROSEGURO. Esta iniciativa que agrupa a una serie de entidades aseguradoras que plantean opciones al empresario agrícola o/y ganadero con pólizas de seguros cuyas primas están subvencionadas dependiendo de una serie de factores, pero, en cualquier caso, minoran notablemente el riesgo de estas actividades económicas.
Si decimos que en el año 2016, las primas que se pagaron AGROSEGURO por parte de los empresarios del sector no llegaron a 700 millones de euros y que ha ido creciendo hasta llegar a 1.017 millones en el pasado 2024.
Esto nos puede dar idea de que cada vez hay más conciencia por parte de estos empresarios de no asumir una parte de riesgos de la actividad, dejando que sea un tercero quien corra ese riesgo. Riesgo existente y cierto cuando se documenta que en el año 2017, la sequía supuso que se abonaran indemnizaciones por 227 millones de euros; en el año 2018, el pedrisco dio lugar a 284 millones de euros y la helada en el año 2022 a 220 millones de euros.
Con ello, podemos afirmar que contratar con AGROSEGURO para un agricultor o ganadero es más que una opción, es aconsejable y responde al principio de prudencia exigible a cualquier empresario.