Actor Juan Caballero
El actor palentino Juan Caballero en 'La Hermana'

El actor palentino actúa en la obra La Hermana. Vida de Judith Shakespeare según Virginia Woolf, que se representa este jueves 6 de marzo en el Teatro Principal

El actor palentino Juan Caballero regresará a su tierra natal este jueves, 6 de marzo, como parte del elenco de la otra de teatro La Hermana, Vida de Judith Shakespeare según Virginia Woolf, en el Teatro Principal a las 20:30 horas, dentro de la programación del Invierno Cultural del Ayuntamiento de Palencia.

Juan Caballero (Palencia, 1979) vivió entre Dueñas y Palencia en su juventud, donde cursó estudios en el IES Jorge Manrique. Inició su formación como actor a la edad de 18 años en la Escuela de Arte Dramático de Valladolid. Ha trabajado en diversas obras de teatro representadas en la capital e incluso fuera de España, como es el caso del Caballero de Olmedo, que viajó hasta Washington DC) o Silenciados, con la que participó en una gira a través de México, Colombia, Irlanda o Portugal, entre otros países.

El actor palentino Juan Caballero
El actor palentino Juan Caballero

Además, ha participado en series como Hospital Central, Vive Cantando, La que se avecina, Servir y proteger o No te puedes esconder, serie emitida en Telemundo y Netflix.

En los últimos años ha estado muy vinculado a Palencia en colaboraciones como el desfile del Pueblo Saharaui, en el que ha sido el presentador durante los dos últimos años; o siendo la imagen del spot Sentimiento palentino del Palencia Baloncesto, durante la campaña del equipo como Zunder Palencia.

Juan Caballero se muestra emocionado ante el hecho de regresar al Teatro Principal, donde ya actuó dentro del montaje infantil Clara y Daniel de Azar Teatro, en el año 2009. Afirma que esta es la primera vez que se subirá a las tablas palentinas con una obra de adultos, lo que le hace “muchísima ilusión”.

La Hermana

Junto a Juan Caballero, Raúl Rodríguez, Trigo Gómez y Luis Visuara completan el elenco de La Hermana. Vida de Judith Shakespeare según Virginia Woolf, un montaje dirigido por Áurea Martínez Fresno sobre un texto de Josué Monchán, producido por la compañía Parking Lleno y con una iluminación especial, que se convierte en protagonista, creada por Montxo Contreras.

Judith Shakespeare posee el mismo talento y amor por las letras que su hermano William. Sin embargo, mientras a él se le abren de par en par las puertas de la gloria, ella escapará a un matrimonio concertado en Stradfor-upon-Avon, fracasará en todo intento de acceder al mundo del teatro londinense y acabará arrojándose al Támesis. Pero imaginemos que Judith no está encarnada por actriz alguna, sino por una luz que ilumina su ausencia.

La obra, de especial interés en esta semana previa al Día Internacional de la Mujer, requiere de unos espectadores cómplices que participen de forma activa en la función y que, a partir de las réplicas y acciones de un padre, un hermano y un marido ignorantes de sus privilegios patriarcales, crean a Judith. Imaginemos juntos a la Judith que pudo haber sido, como jamás pudo haber sido.

La idea se inspira en una de las conferencias sobre Una habitación propia a cargo de Virginia Woolf, quien argumentó que, de haber tenido William Shakespeare una hermana con su mismo talento y pasión por el teatro, a ésta se le cerrarían todas y cada una de las puertas que a él se le abrieron. En aquel discurso, Woolf imaginó que esta hermana no habría recibido la misma educación que él. Tal vez su padre la habría prometido a un comerciante de lana. Y, de haber escapado a Londres siguiendo los pasos de su hermano, jamás hubiese conseguido estrenar una obra. Que habría quedado embarazada de un representante de actores. Que, finalmente, se habría arrojado al Támesis.

Mediante esta pequeña ficción, Woolf ponía de manifiesto la tachadura con la que el patriarcado ha invisibilizado históricamente a la mujer, silenciando su voz, impidiéndole el  acceso al mundo de las artes y, más específicamente, al de la literatura. Así, ponía el foco sobre una herida que, a día de hoy, sigue abierta.

En esta obra teatral, se amplía la idea de la escritora inglesa a través, precisamente, del medio al que Judith jamás podría haber accedido, el teatro, sirviéndose de una propuesta que aúna el clasicismo de los textos con una puesta en escena innovadora y experimental.

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