cristina oncóloga

La Doctora palentina Cristina Sánchez es oncóloga y ha creado el blog @loquedigatuoncologa. Considera que la oncología integrativa puede mejorar los resultados para los pacientes oncológicos

¿Qué te llevó a adoptar un enfoque diferente en el tratamiento del cáncer, combinando la medicina tradicional con terapias complementarias?
Desde el inicio de mi carrera en oncología, me di cuenta de que el enfoque tradicional se centra casi exclusivamente en el tumor, pero deja en un segundo plano a la persona que lo padece. Los tratamientos convencionales son fundamentales, pero el impacto del estilo de vida, la nutrición y el bienestar emocional en la evolución del paciente es innegable. Después de formarme en oncología integrativa, vi cómo un abordaje más completo podía mejorar la tolerancia a los tratamientos, reducir efectos secundarios y, en muchos casos, optimizar los resultados.
No se trata de elegir entre la medicina convencional o las terapias complementarias, sino de integrar lo mejor de ambas para ofrecer una atención más personalizada y efectiva.

Mencionas que la medicina tradicional está “obsoleta”. ¿Cómo crees que la oncología integrativa puede mejorar los resultados para los pacientes oncológicos?
La oncología convencional ha avanzado enormemente en cuanto a tratamientos, pero sigue sin abordar aspectos clave como la nutrición, la microbiota intestinal, el estrés crónico o la inflamación de bajo grado. Seguimos tratando pacientes con dietas hospitalarias ricas en azúcar y ultraprocesados, sin pautas claras de actividad física o apoyo psicoemocional. Los que defendemos la oncología integrativa somos conscientes de que un abordaje más holístico tiene en cuenta la necesidad de mejorar todos estos aspectos, porque se ha demostrado una mejor eficacia y tolerancia de los tratamientos, reducción de efectos adversos y calidad de vida. Necesitamos un modelo más actualizado, basado en la ciencia de restaurar la salud, y no en solamente atacar el tumor.

Hablas de la importancia de empoderar a los pacientes y sus familias. ¿Cómo logras que los pacientes se conviertan en protagonistas de su propio proceso de tratamiento?
A través de la educación y el acompañamiento. Cuando un paciente entiende cómo funciona su enfermedad y cómo sus hábitos influyen en su evolución, pasa de ser un mero espectador a tomar un papel activo en su proceso. En consulta, explico la base científica de cada recomendación y adapto las estrategias a su situación. También trabajo mucho con las familias, porque su apoyo es clave. Empoderar al paciente significa darle herramientas para mejorar su bienestar, más allá de lo que haga la quimioterapia o la cirugía.

Destacas que más del 80% de las enfermedades crónicas, incluido el cáncer, son evitables. ¿Qué hábitos o cambios en el estilo de vida consideras más importantes para reducir el riesgo de cáncer?
La prevención es clave y hay cuatro pilares fundamentales:
1. Nutrición: Priorizar alimentos reales, reducir azúcares y ultraprocesados, y aumentar el consumo de fibra, vegetales y grasas saludables.
2. Ejercicio físico: Moverse a diario, combinando fuerza y cardio. El sedentarismo es un factor de riesgo enorme y la pérdida de masa muscular un factor de mal pronóstico para cualquier enfermedad, incluyendo el cáncer.
3. Gestión del estrés y descanso: Dormir bien, practicar técnicas de relajación y gestionar nuestra vida y nuestros trabajos con más calma puede ayudar a mejorar la inmunidad y la regulación del equilibrio corporal en general.
4. Microbiota y salud metabólica: Cuidar la flora intestinal influye en la inflamación, la inmunidad y el metabolismo.
Pequeños cambios sostenidos en el tiempo tienen un impacto enorme en la salud.

¿Qué consejos darías a las personas que quieren adoptar un estilo de vida más saludable pero no saben por dónde empezar?
No intentar cambiar todo a la vez. Empezar con un solo hábito y consolidarlo antes de añadir otro. Y no obsesionarse, porque flexibilizar forma parte también de gestionar el estrés y la “sensación de sentirse enfermo” aumenta cuando estás demasiado preocupado por tus hábitos. La clave es la constancia y no la perfeccion.
Algunas ideas simples para comenzar:
-Desayunar proteínas y grasas saludables en vez de azúcar y harinas.
-Caminar 30 minutos al día y hacer ejercicio de fuerza 2-3 veces por semana.
-Cenar temprano y dejar 12 horas de ayuno nocturno.
-Cuidar la higiene del sueño (como dejar de exponerse a pantallas justo antes de ir a la cama), e intentar tener un sueño reparador.
-Aprender a leer etiquetas de los alimentos.
-Entrar en contacto con la naturaleza tanto como sea posible.
-Establecer rutinas diarias que ayuden a mantener un orden en nuestra vida y en cómo funciona nuestro organismo.

¿Podrías compartir algún caso en el que la combinación de medicina tradicional y terapias complementarias haya marcado una diferencia significativa en el tratamiento de un paciente?
Tengo muchos casos, pero uno que me marcó especialmente fue el de una paciente con cáncer de mama que tenía efectos secundarios severos con la quimioterapia que limitaban mucho su día a día. Además lo refría como algo súper incapacitante. Sufría fatiga extrema, neuropatía periférica y mucositis, hasta el punto de plantearse abandonar el tratamiento. Trabajamos en su nutrición, ajustamos su suplementación y aplicamos estrategias para modular la inflamación y el estrés oxidativo. En pocas semanas, la tolerancia al tratamiento mejoró tanto que pudo completar todo el protocolo con una calidad de vida mucho mayor.
Eso es lo que buscamos en oncología integrativa: que el paciente pueda recibir el mejor tratamiento posible sin perder su bienestar en el camino. Porque mucha gente tiene miedo a los tratamientos con razón. Si el profesional solo se focaliza en tratar el cáncer y no en los efectos secundarios y en las necesidades del paciente, no va a haber “buen feeling” con el manejo propuesto en general.

¿Qué te motivó a crear un blog y compartir tu conocimiento sobre oncología integrativa y prevención del cáncer?
Porque la información es poder. Veía demasiados pacientes perdidos, recibiendo consejos contradictorios o sin apoyo en aspectos clave de su salud. Decidí crear “Lo que diga tu oncóloga” para acercar la evidencia científica a la gente de una manera clara y práctica. Realmente no es un blog sino una corriente de divulgación que quiero expandir para que haya un conocimiento de que no todos los profesionales somos iguales. Por ello uso sobre todo Instagram, YouTube, los podcast y mi página web. Pero hago también múltiples colaboraciones y tengo mente abierta a cualquier propuesta.
Quiero que las personas entiendan que hay mucho que pueden hacer por su salud, tanto para prevenir como para mejorar su calidad de vida durante y después de un cáncer. Y que hay profesionales como yo dispuestos a ayudarles.

Como palentina que ejerce en Madrid, y después de más de 10 años tratando pacientes oncológicos, ¿cuál ha sido el caso o la experiencia que más te ha marcado?
Cada paciente deja huella, pero lo que más me impacta es ver cómo cambia la vida de alguien cuando recupera la sensación de control sobre su salud.
Recuerdo a una mujer joven con cáncer de ovario avanzado que, tras múltiples cirugías y tratamientos, decidió aplicar cambios en su alimentación, en su manera de gestionar el estrés y en su actividad física. No solo mejoró su tolerancia a los tratamientos, sino que su pronóstico, contra todo pronóstico, mejoró. No fue magia, fue ciencia aplicada a su favor. Casos como el suyo son los que refuerzan mi vocación cada día.

¿Dónde pueden seguirte y contactar contigo las personas interesadas en tu trabajo?
Pueden encontrarme en Instagram, la plataforma que más utilizo, como @loquedigatuoncologa. Es donde más comparto información sobre oncología integrativa, prevención y estilo de vida.
También en mi página web www.loquedigatuoncologa.com, donde ofrezco consulta online y programas personalizados para todo tipo de pacientes, ya sea para prevención, tratamiento y supervivencia.

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