Interior de la vivienda 'Rehabitare' de Soto de Cerrato

Soto de Cerrato sirve como escenario para la firma de nuevos proyectos con el ejemplo de su propia vivienda para alquiler

Paula Prádanos es de Soto de Cerrato y “siempre” había querido una casa en su pueblo. Así que cuando el Ayuntamiento de su pueblo se sumó al programa Rehabitare, vio la oportunidad de quedarse en su pueblo. “Es una manera fácil de que, sobre todo la gente joven, podamos acceder a una vivienda en el  medio rural y a los pueblos les demos vida, que es lo que necesitan, vida”.

Interior de la vivienda ‘Rehabitare’ de Soto de Cerrato

Una vida que ya han experimentado muchos pueblos de Palencia y que como señalaba la presidenta de la Diputación, viene apoyado por las dos grandes instituciones que tocan a la provincia de Palencia. La Junta y la Diputación: “La Diputación de Palencia pone el 50% la misma cantidad que pone la Junta de Castilla y León, ¿y lo hacemos por qué? Porque creemos que acelerar la rehabilitación de viviendas también da una respuesta más rápida a esa demanda de viviendas”.

En el caso de Soto de Cerrato, su alcalde Jesús María Sánchez, lo tenía claro. “Yo recuerdo cuando le firmé, para mí era un día importante, ya que reconstruir una vivienda y que la gente joven se quede en los pueblos, según está la población hoy en día en los pueblos, es muy importante para todos los pueblos”, confesaba. 

La directora general de la Vivienda, María Pardo, reconocía que el proyecto al que se adherió entoces Soto, decenas de municipios palentinos en los últimos años y hoy Acera de la Vega, Frómista, Nogales de Pisuerga y Villarramiel, el Rehabitare, “es un programa que cumple bastantes objetivos públicos”.

Acera de la Vega, Frómista, Nogales de Pisuerga y Villarramiel se apuntan al Rehabitare

En primer lugar, utiliza el patrimonio que ya existe en los municipios y le da una nueva vida, porque este programa se nutre de viviendas que pertenecen a los municipios, antiguas casas, como la Casa del Maestro, la antigua Casa del Farmacéutico, incluso también la antigua Casa del Cura, porque también los obispados participan en este programa. Y le damos una nueva vida con un interés público, que es destinarla a familias con escasos recursos para que además se integren en el medio rural.

La Vivienda de Soto.

La vivienda en la que ahora Paula Prádanos vive data ni más ni menos que de 1875. Fecha inimaginable al observar el estado en el que ha quedado, propio de lo que es, un hogar de 2025.

Interior de la vivienda ‘Rehabitare’ de Soto de Cerrato

Tras varios años desocupado, presentaba un estado de abandono y gran deterioro, incluyendo el hundimiento parcial del forjado en la primera planta. Originalmente, la vivienda contaba con dos plantas y un bajo cubierta, con una superficie útil total de 123,68 metros cuadrados, distribuidos en 40,72 metros cuadrados en planta baja y 82,96 metros cuadrados en la primera planta y el bajo cubierta.

Para recuperar las condiciones adecuadas de habitabilidad, se llevó a cabo una reestructuración y rehabilitación de la vivienda, centrándose en la primera planta y el bajo cubierta. Se modificó la escalera original y se redistribuyó el espacio interior para configurar un nuevo programa de vivienda compuesto por salón-cocina-comedor, dos dormitorios y un baño, con una superficie útil resultante de 89,50 metros cuadrados.

Las obras de rehabilitación incluyeron la demolición de tabiquería, alicatados, solados e instalaciones, así como el desmontaje de carpinterías exteriores e interiores. Se ejecutó una nueva distribución con tabiquería de ladrillo, enlucido de yeso y trasdosado de fachada con sistema autoportante de pladur con doble placa y aislamiento de lana mineral. Además, se renovaron los alicatados en la cocina y el baño, se aplicó pintura plástica en los paramentos y se instalaron nuevos solados. Se llevó a cabo la renovación completa de la carpintería, la instalación eléctrica, la fontanería y el saneamiento, además de la instalación de una hidroestufa de pellets. Como resultado, la vivienda reformada cuenta con una superficie útil de 50,40 metros cuadrados y una superficie construida de 66,42 metros cuadrados.

Un hogar para seguir en el pueblo, y con “unos precios asequibles”, para ponérselo fácil a los jóvenes. “Porque hoy en día sabemos que hacer una vivienda no es fácil”, confesaba Prádanos.

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