Daniel Munguía. Fotografía: Óscar Martínez / @om.fotografo16
Daniel Munguía. Fotografía: Óscar Martínez / @om.fotografo16

El central del Palencia Cristo Atlético desvela su camino de Burgos a La Nueva Balastera y sus sueños de ascender con el equipo

Dani Munguía (Burgos, 2000) es de esos futbolistas que han recorrido medio mapa de España persiguiendo su sueño. De Burgos a Melilla, pasando por Zamora, Aranda y Collado, su trayectoria está marcada por cambios de vestuario y kilómetros de carretera. Ahora ha encontrado en Palencia su siguiente parada. “El Palencia Cristo Atlético y la Nueva Balastera siempre me habían llamado mucho la atención”, reconoce. Para el defensa, la decisión de recalar en Palencia no fue complicada. Buscaba estar cerca de casa y encontró la oportunidad ideal donde progresar.

Un vestuario sin ‘estrellitas’

La adaptación no le ha costado. Se siente cómodo en una ciudad “tranquila y parecida a Burgos”, y ha encontrado en el vestuario un grupo joven, sin divisiones ni egos. En el fútbol, no solo importa el césped, también el vestuario. Y en eso, Munguía se siente afortunado: “Es un buen grupo, muy buena gente. He estado en vestuarios donde había grupillos o alguna estrellita, pero aquí no hay nada de eso. Me siento muy cómodo y hay muy buena gente”, comenta.

Quizás ese buen ambiente sea clave para el rendimiento del equipo, que tras un inicio complicado ahora pelea por los puestos de playoff: “Veo al equipo muy unido y motivado, con muchas ganas de entrar en la zona de playoff y quedarnos ahí con regularidad. No queremos estar en el ‘sí o no’, queremos asegurar esas plazas”.

Un reencuentro inesperado

En este camino, el destino le ha llevado a reencontrarse con Álex Izquierdo, el actual entrenador del Palencia Cristo Atlético, con quien ya coincidió en la Arandina. “Me sorprendió volver a coincidir con él. Con Álex tuve una buena época, hicimos dos playoffs juntos y me alegra reencontrarme con él y tener buenas sensaciones con su vuelta”, recuerda Munguía.

El defensa conoce bien el estilo de juego de Izquierdo y ha sabido adaptarse desde el primer momento. “Ya sabía cómo funcionaba, las cosas que le gustan, e intento focalizarme ahí para jugar lo máximo posible”. La confianza es mutua, y Munguía se ha convertido en una pieza clave en la línea defensiva del Cristo Atlético. Una seguridad en sí mismo que también muestra al hablar de su posición en el campo: “Siempre he sido defensa. Supongo que por mi estatura, soy corpulento y desde pequeño me ponían atrás a cortar balones… y no se me ha dado mal”, comenta, al igual que, al ser preguntado por referentes en el campo, señala que siempre le ha llamado la atención Piqué, pero que ahora tiene entre ceja y ceja a Pau Cubarsí.

Daniel Munguía. Fotografía: Óscar Martínez / @om.fotografo16
Daniel Munguía. Fotografía: Óscar Martínez / @om.fotografo16

Sus inicios

Pero no todo ha sido un camino fácil. A sus 24 años, Dani ha vivido en varias competiciones y clubes a los que ha tenido adaptarse. De hecho, agradece a su primo haberle metido en este deporte. Y es que Dani comenzó a jugar al fútbol en el equipo del barrio gracias a él (con quien tiene tatuado un dibujo de Oliver y Benji), y ya desde pronta edad que encontró en este deporte su pasión.

Eso sí, Munguía reconoce que estuvo al principio indeciso entre el fútbol y el baloncesto. “Al final el fútbol fue lo que mejor se me daba y lo que más me llamaba; y de ahí ya en el Burgos fui escalando hasta juveniles y el paso de juveniles a senior. Ya en la Arandina pues me hizo ver que el fútbol sí que podía dar unos pasos más grandes en cuanto a dedicarme a ello, vivir en otro sitio gracias al fútbol y dar vueltas por España”, explica.

Ahora, en el Palencia Cristo Atlético ha encontrado una línea defensiva joven y bien compenetrada. “Somos casi todos de la misma quinta, hay buen rollo y tenemos una amistad muy buena. Todos nos apoyamos salgamos o no, y sacamos lo mejor de cada uno”.

Su ambición personal va de la mano con la colectiva. Aunque su objetivo es seguir creciendo como futbolista, su foco está en el equipo. “Mis retos personales van siempre hacia lo colectivo. Si el equipo gana, todos crecemos. Y no hablo solo de ascender, sino de conseguir muchas victorias, porque eso también ayuda para un futuro”.

Más allá del fútbol: el sueño de ser bombero

Ahora, compagina el fútbol con su preparación para opositar a bombero. “Es algo a largo plazo, porque son oposiciones que salen cada mucho tiempo, pero por las mañanas entreno y por las tardes estudio todo lo que pueda y voy al gimnasio”.

Cuando se le pregunta por su sueño en el fútbol, Dani no duda: “Siempre he querido jugar al fútbol profesional”. Y aunque ahora su presente es el Palencia Cristo Atlético, confiesa que le encantaría jugar algún día en El Plantío, el estadio de su ciudad.

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