Baloncesto base en Palencia
Pues como bien dice el título del artículo, es algo muy cotidiano y que va de la mano en el día a día de la gente que forma parte de un club, especialmente los que tienen que tomar decisiones ya sean directivos, entrenadores, colaboradores…
Se ha tomado por una mala costumbre estar pendiente de criticar todo a cada momento, pensando que esas personas que llevan al frente un proyecto y que lejos de ser su trabajo, es algo que les resta mucho tiempo de vida, sueño o estar con su gente. Se suelen pensar y exigirles como profesionales. Aunque lo den todo y tengan la actitud profesional necesaria para esta labor; pero no lo son y hacen lo que pueden.
A menudo solo vemos el pequeño gran universo de nuestro ombligo y con los problemas que generamos nosotros mismo, haciendo una montaña de un grano de arena. Esa montaña se traslada a “esos que mandan” y si se empieza a echar la suma de esos granos de arena que hay en cada club, pues es para mandarlo todo a paseo y es que la mayoría de las veces son chorradas, por no decir algo peor.
Todo esto suele llevar a un fin necesario provocado por nosotros mismo y es crear una barrera invisible para estas cosas, haciendo que en vez de dar gusto a todos y que no se consiga, ser frío y distante, pero también hay quejas por eso. A todo este embrollo de tiempo y paciencia se le suma lo que no suma, la exigencia… ¿pero qué pasa cuando estas personas piden ayuda? Pues aquí viene bien saber dónde está nuestro ombligo e implicación. Todas estas personas que critican y dicen lo que hay que hacer, en su universo de tiempo andan liadas, “puff con lo que yo tengo que hacer” o, directamente, bomba de humo. En fin… Y luego se les exige al resto de los que dirigen que todavía hagan más, pero digiriendo todo esta batiburillo de cosas sin sentido.
Como muchas cosas en la vida, las relaciones se enfrían y se van marcando las distancias y no se puede estar todo el tiempo con el palo, un poco de nuestra parte no cuesta tanto. Ya para acabar y entender el porqué a veces algunos son tan fríos o distantes con el resto del universo, pues aquí va una frase para intentar reflexionar un poco y que es algo que nos merecemos cuando tratamos al resto de una manera poco educada:
“A veces se golpea al lobo hasta que muerde para poder decir que es malo”.