El historiador, músico y folklorista Carlos Porro Fernández, en la exposición sobre el centenario del Himno de Palencia / Brágimo (ICAL)

La Banda Municipal de Palencia estrenó hace un siglo el himno a Palencia compuesto por Antonio Guzmán Ricis y por el entonces cronista oficial de la ciudad, Ambrosio Garrachón Bengoa

Jesús García-Prieto / ICAL

“Dios te salve, Palencia querida, Dios te salve, granero de España”… Así comienzan los versos del himno a Palencia que acaba de cumplir 100 años de vida y que sigue tan de moda como en aquellos años 20 del siglo pasado. Las fiestas de San Antolín, actos y ceremonias importantes y, sobre todo, acontecimientos deportivos como los partidos del Super Agropal Palencia en su vetusto pabellón, son los lugares donde sigue, a día de hoy, resonando los compases de una composición querida y arraigada por todos los palentinos.

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El 20 de febrero de 1924, Palencia era una ciudad completamente distinta a la actual, en plena ‘dictablanda’ de Primo de Rivera. Una capital de provincia eminentemente rural, con apenas 20.000 habitantes que tenía un pie en el pasado medieval y otro en los albores de la modernidad, pero aún lejos de los grandes cambios que llegarían décadas después, un reflejo de aquella Castilla profunda, con una identidad marcada por la tradición y la sobriedad.

En aquel contexto, llega a la ciudad un joven pacense de 28 años desde Cuenca, con la plaza ganada por oposición para dirigir la Banda Municipal de Música, su nombre Antonio Guzmán Ricis. Su llegada supuso una auténtica revolución en la vida musical de la provincia. “En poco tiempo replanteó toda la Banda Municipal, creó la escuela, la academia de música y el conservatorio de música”, explica a Ical el etnógrafo, historiador, músico y folklorista, Carlos Porro.

El historiador, músico y folklorista Carlos Porro Fernández, junto a las partituras del himno con la versión neutral, arreglo monárquico,y arreglo republicano, en la exposición sobre el centenario del Himno de Palencia. / Brágimo (ICAL)

Pero eso solo fue el comienzo, en apenas dos meses y medio tras su llegada fue capaz de crear un himno dedicado a la provincia de Palencia y presentarlo, que aunque no fue hasta el año 1925 el de su presentación, un año antes fueron trazadas las directrices de su composición.

Todo estaba listo para su presentación en sociedad. El teatro Principal de la capital registró un lleno absoluto y sería el marco único para ese estreno que contó con ‘Los Exploradores de Palencia’, una coral de jóvenes de la provincia que actuaron como cantantes principales. El espectáculo contó también con el Coro Catedralicio, algunos cantantes del Teatro Real de Madrid y acompañamiento de cuerda llegado desde Madrid “ya que Palencia no tenía en aquel momento, además de actuaciones musicales de diferentes músicos de la ciudad”, señala Carlos Porro.

Pese al gran trabajo de Antonio Guzmán Ricis, los inicios no se presentaron fáciles a su llegada a la ciudad. “Cuando llegó empezó a trabajar con una Banda Municipal que estaba cerca de extinguirse, de hecho, varios concejales del Ayuntamiento plantearon la idea de que se disolviera. Fue un momento en el que muchas bandas fueron extinguiéndose”, apunta el historiador palentino. “Hablamos del himno, pero también consiguió que la Banda Municipal durase cien años más”, asegura.

Foto de la banda municipal en 1925 en la exposición sobre el centenario del Himno de Palencia.

Durante aquellos años nació en muchos lugares el sentimiento del conocido regionalismo, una época con un desarrollo cultural, filosófico vinculado hacia crear identidad en las regiones y en las provincias y eso, en gran parte, se lograba con los himnos. “Los himnos eran elementos de impulso de cada provincia”, asegura Carlos Porro, que afirma que por aquel entonces también se crearon himnos de otras provincias como el de Burgos, Cuenca o el de Valencia unos años después.

“El de Palencia se crea con una finalidad cultural, porque la suerte del himno palentino es que no está politizado. Es uno de los pocos himnos populares que la gente reconoce, tiene nulas vinculaciones políticas y es muy aséptico. Desde es momento arranca un periodo de cien años de éxitos”, reconoce el historiador palentino. Una letra escrita por el buen amigo de Antonio, Ambrosio Garrachón Bengoa, poeta y cronista oficial de Palencia. “Decían de él que era el hombre que más sabía de la historia de Palencia y el día de la presentación del himno mucha gente acudió porque tenían mucho cariño a Garrachón”, explica el historiador.

Rerato del letrista del himno, Ambrosio Garrachón, en la exposición sobre el centenario del Himno de Palencia.

Aunque el himno no estuvo politizado, es cierto que sufrió breves retoques y modificaciones en su composición dependiendo de la época monárquica o republicana. “Así como la letra nunca se modificó, el himno, que se había creado en época monárquica se trabajó sobre el toque municipal de concejo con el contrapunto del himno de la Marcha Real, con lo que cuando llegó la República tuvo que cambiar esa parte por el Himno de Riego y cuando acabó la Guerra Civil, el propio Guzmán dijo que se acababa, que se hacía un himno neutral, que es el que se toca hoy en día con músicas de fondo asépticas y sobre ese toque municipal de concejo”, explica detenidamente el historiador.

A aquel evento sin precedentes acudió numeroso y distinguido público, como aseguraban las páginas del periódico local en aquellos días. Una sesión en la que también se proyectó la película italiana ‘Cabiria’ publicada en 1914 y ambientada en la Roma de la segunda guerra púnica, que, como curiosidad, contó como operador y director de trucajes, con la participación del turolense Segundo de Chomón. “Habría que rememorar aquel día”, reconoce Carlos Porro. “La Banda Municipal tocaba las partes de acción y en el descanso se tocó el himno para ambientar a la gente. Al final del todo se proyectó la segunda parte de la película”.

Rerato del compositor de la música, Guzmán Ricis, en la exposición sobre el centenario del Himno de Palencia

En resumen, se trata de un himno que no ha envejecido, que sigue vivo después de su primer centenario y que sigue formando parte a diario de la fiesta, la cultura y la idiosincrasia de una ciudad y una provincia. “Hasta hace muy pocos años se aprendía en los colegios, se hacían octavillas o se regalaba con los calendarios y todos esos elementos contribuyeron a que fuera una composición que no haya envejecido con el paso de los años”, asegura el etnógrafo.

Un himno que recuerda parte de la historia de la provincia, como el pasaje en el que se lee: “En tus muros se estrella Lancaster, triunfa de él la mujer palentina”, que explica el momento en el que Juan de Gante, duque de Lancaster, intentó aprovecharse de que las ciudades de Castilla se encontraban desguarnecidas tras la batalla de Aljubarrota e intentó entrar en Palencia, donde un ejército de mujeres se levantó en armas, consiguió defender la plaza y obligó a los ingleses a levantar el sitio y retirarse en desorden, motivo por el cual se impuso a las mujeres palentinas el título de ‘caballeros de honor’, concediéndoles el derecho de portar la distintiva banda dorada que solía ser exclusiva de los caballeros varones, además, las mujeres palentinas también recibieron el privilegio de no tener que inclinarse ante ningún monarca.

“El himno alaba el pasado glorioso, un elemento que ensalza el valor que tenemos en Palencia y la riqueza de esas expresiones y no habla de luchas o revoluciones como si ocurre en otros himnos no solo locales, también nacionales”, concluye el historiador Carlos Porro, que lamenta no se hayan hecho fastos por parte de las instituciones de algo tan glorioso e insigne como el himno para celebrar el aniversario de la composición que une a todos los palentinos, aunque durante estos días se puede contemplar en los pasillos de la Biblioteca Pública una exposición sobre el evento que durará hasta el próximo 6 de marzo.

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