Mesa de debate. Ejemplos de buenas prácticas de conservación, con los ponentes Oscar Aragón. Bodega Cillar de Silos. Quintana del Pidio. Burgos; Gloria Martín. Museo-Bodega de Mucientes. Valladolid; José Luis Pascual. AECT Duero – Douro Fermoselle. Zamora; Amada Salas. Bodega Remigio Salas. Dueñas. Palencia; y Luis Alberto Lecea. Bodegas Lecea. San Asensio. La Rioja

La capital del Cerrato Palentino acoge el V Congreso Internacional de Barrios Históricos con un enfoque de protección y divulgador como herramienta de turismo sostenible, duradero y de transformación social de territorios

La localidad palentina de Baltanás se convierte hoy y mañana en la capital de España del patrimonio vitivinícola gracias a la celebración del V Congreso Internacional de Barrios Históricos de Bodegas, que por primera vez sale de La Rioja. Un encuentro que reúne a expertos en patrimonio, arquitectura, enología y cultura popular para compartir experiencias sobre la conservación y revitalización de estos conjuntos subterráneos únicos. En una comarca donde el paisaje vitivinícola no se entiende sin las chimeneas que asoman entre las lomas, el congreso reafirma que preservar el pasado también es una forma de mirar al porvenir.

Con el lema ‘Tradición, Protección y Conservación’, el foro teje dos jornadas intensas de ponencias, visitas técnicas y debates, con el barrio histórico de bodegas de Baltanás como epicentro. Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2015, este conjunto etnográfico constituye uno de los mayores y mejor conservados de la península ibérica, con más de 370 bodegas excavadas en seis niveles superpuestos, que desde el siglo XVI han sido testigos de la vida y el trabajo de generaciones.

La alcaldesa de Baltanás, María José de la Fuente, destacó hoy durante su inauguración que “este foro es más que un evento académico. Es un reconocimiento colectivo al esfuerzo que durante décadas han hecho nuestros vecinos por conservar las bodegas con dignidad y orgullo. Aquí no hablamos solo de arquitectura, hablamos de raíces, de identidad y de futuro”. Con estas palabras, María José de la Fuente, valora el impacto que tiene la celebración del V Foro Internacional ‘Barrios Históricos de Bodegas’ en la localidad. La alcaldesa agradeció la implicación de las asociaciones, bodegueros y voluntarios que han colaborado en la organización del encuentro, y en el mantenimiento de las mismas.

El recién inaugurado Centro Cultural Polivalente de la capital del Cerrato Palentino está siendo donde se ha abierto el diálogo entre saberes técnicos, tradición oral y experiencias ciudadanas. Desde el primer momento, el congreso ha mostrado su vocación de cruce de caminos. En la apertura, el antropólogo Luis Vicente Elías Pastor delineó el valor intangible que aún late en estos espacios excavados, rescatando ritos, vocablos y oficios que sobreviven en la memoria colectiva de sus habitantes.

A su lado, el historiador del arte Gonzalo López-Muñoz que trazó la evolución arquitectónica de las bodegas palentinas, subrayando su inserción paisajística y su lógica constructiva. El doctor arquitecto Alfonso Muñoz Cosme, por su parte, compartió los fundamentos de un plan de conservación preventiva que no solo actúa sobre la materia, sino también sobre los vínculos comunitarios que sostienen el patrimonio.

Uno de los momentos más reveladores ha sido la presentación del proyecto europeo ARGUS, liderado por investigadores del CSIC, que demuestra cómo la tecnología puede integrarse en la salvaguarda del legado material. Gracias a sensores inteligentes y modelos predictivos, se está monitoreando el estado de las bodegas de forma continua, permitiendo intervenciones ajustadas a sus necesidades reales. La bióloga Lidia Abad y el ingeniero Fernando Ramonet desgranaron el potencial de este modelo pionero en la conservación del patrimonio.

La mañana culminó con la primera de las visitas al barrio de bodegas de Baltanás, donde los asistentes recorrieron pasadizos, fachadas y chimeneas acompañados por vecinos que devolvieron al presente historias enterradas. Una segunda visita, en la tarde del jueves, condujo a los participantes al Museo del Cerrato Castellano, donde la etnografía y la viticultura conviven como parte de un mismo relato. El almuerzo popular funcionó como un ágora informal, donde alcaldes, investigadores y bodegueros siguieron hilando ideas.

Ya por la tarde, una mesa de buenas prácticas ofreció un panorama plural de experiencias. Intervinieron representantes de bodegas familiares, como Óscar Aragón (Cillar de Silos) o Amada Salas (Bodega Remigio Salas), junto a proyectos de corte institucional como el Museo-Bodega de Mucientes o la Agrupación Duero-Douro. Todos coincidieron en la necesidad de conservar desde el uso, integrando el respeto por lo antiguo con estrategias de dinamización económica y turística.

En paralelo, se presentó el nuevo centro de interpretación virtual de las bodegas de Baltanás, impulsado por un equipo de la Universidad de Valladolid. A través de recreaciones tridimensionales y archivos sonoros, el proyecto recrea el funcionamiento histórico del barrio, convirtiéndose en una herramienta pedagógica para escuelas y visitantes.

El protagonismo vecinal quedó patente en la última mesa del jueves, en la que representantes de asociaciones de pueblos como Dueñas, Torquemada, Quel o Moradillo de Roa relataron sus procesos de autoorganización. La concejala Agustina González y el edil Francisco Javier Arroyo, de Moradillo, explicaron cómo su pueblo convirtió el cuidado de las bodegas en una seña de identidad colectiva, con premios nacionales que avalan su modelo.

Ya entrada la noche, una cata maridada cerrará la primera jornada en clave sensorial. Vinos del Cerrato, quesos artesanos y embutidos locales pondrán sabor a una conversación que se alargará entre los calados.

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