pablo hernández
Fotografía: @fotografia.rdiaz

El jugador de Palencia Baloncesto asegura que la ciudad, el club y la afición le han sorprendido gratamente. “Ojalá podamos lograr el ascenso aquí, y quién sabe si se daría la oportunidad de continuar en ACB o no”

A falta de dos meses para que se acabe la liga regular, podemos hacer un pequeño balance. ¿Está siendo este año en Palencia tal y como te lo habías imaginado cuando en verano te llamaron desde el club para proponerte venir?
Sí, la verdad es que se ajusta a lo que imaginaba. Colectivamente, el objetivo era pelear por estar en el top 5 y asegurar la ventaja de campo en el Play Off, y de momento lo estamos logrando. A nivel individual, buscaba tener más oportunidades que el año pasado para contribuir al equipo, y gracias a la confianza de Luis, el staff y mis compañeros, creo que lo estoy consiguiendo. Estoy contento con cómo se van cumpliendo las expectativas que tenía.

Además de en España, has jugado de manera profesional fuera, en Islandia. ¿Cómo se vive allí el baloncesto?
Sí, he estado dos temporadas en Islandia. Es un baloncesto muy distinto al español, es más dinámico y menos estructurado, casi caótico. Y es que se juega a un ritmo frenético, con muchas posesiones y con menos defensa, por lo que los resultados son abultados. Es verdad que la gente no sigue mucho la liga regular, pero en Play Offs cambia totalmente, los aficionados se vuelcan, la gente se pinta la cara del color de su equipo, se llenan los pabellones con gente hasta de pie. Se genera un ambiente muy chulo.

Si nos remontamos a tus años universitarios también has jugado en EEUU, en la Universidad Baptista de Missouri, donde recibiste un premio que destaca a los mejores atletas universitarios del país por su rendimiento deportivo y académico. ¿Qué supuso este reconocimiento para ti?
Fue un orgullo enorme. Ser reconocido siempre te enorgullece. Allí en EEUU el deporte y los estudios están muy vinculados, de hecho hay ciertos requisitos académicos que tienes que cumplir para poder competir en lo deportivo, y que reconocieran ese esfuerzo es algo que me enorgullece mucho. Más allá del premio, valoro haber aprovechado esos cuatro años para crecer en ambos aspectos.

Este año en Palencia has demostrado tu arrojo en la pista. Has ido de menos a más. ¿Estás orgulloso del Pablo que estamos viendo últimamente en la cancha?
Sí, porque puedo meter más o menos tiros, eso no depende de mí, pero lo que es el esfuerzo, sacrificio y dar el 100% son intangibles que para mí no se negocian y cada vez que piso la pista voy a dar lo necesario para ayudar a que el equipo gane.

Eres uno de los jugadores más expresivos en la cancha, celebras cada canasta como si fuera la de la victoria. ¿Hace falta ese punto de rabia o de sangre caliente?
Depende de cada uno. Yo soy muy emotivo, con los sentimientos a flor de piel, y eso se ve en el campo. Cuando algo sale bien, lo celebro y cuando no, intento tener una mentalidad positiva y motivar al equipo. Esa energía me ayuda a rendir.
Hay jugadores que a lo mejor son más regulares emocionalmente y no lo muestran, pero a mí me funciona sentir el juego con intensidad, porque los días que no estoy tan emocionalmente activado tal vez sean los días que peor me encuentro y no tengo buenas sensaciones, pero notar ese fuego por dentro es lo que me hace falta para poder estar en partido.

Si te pregunto por los Play Off ¿Contra quién te gustaría enfrentarte y contra quién no?
Cualquier rival va a ser duro y complicado abatir. Ahora mismo el cruce más probable es con Obradoiro, a priori podría ser el rival más complicado, pero también el más especial para mí. Jugar en Santiago, donde crecí, ante mi familia y amigos, tendría un valor emocional añadido.

El año pasado ascendiste con Coruña a ACB. ¿Te hubiera gustado haberte quedado, en un equipo de tu tierra?
Sí, claro. Aspiro a jugar en la ACB, y hacerlo en casa hubiera sido ideal, pero las cosas no se dieron así y estoy muy agradecido y contento de estar en Palencia.
La ciudad, el club y la afición me han sorprendido gratamente. Ojalá podamos lograr el ascenso aquí, y quién sabe si se daría la oportunidad de continuar en ACB o no.

¿Qué te está pareciendo la ciudad de Palencia?
Me gusta mucho, me ha sorprendido para bien. Es una ciudad muy tranquila, perfecta para alguien como yo, porque también soy muy tranquilo.
Me gusta estar en casa, pasear por el Salón o la Calle Mayor, ir al cine o tomar algo los fines de semana. Y algo que me gusta es que no llueve mucho, tanto como en Galicia, y aunque haga frío, que veamos el sol a mí me da mucha vida porque me dan ganas de hacer cosas. Aquí se vive muy bien.

Más Personal

¿Cómo sería tu día perfecto? Me gusta tener una rutina y sentirme productivo, entonces no me importaría entrenar por la mañana, comer bien, descansar y por la tarde hacer algo de ocio como ir al cine, dar un paseo y cenar fuera.
¿Qué sueño tienes pendiente cumplir? Jugar en ACB, es el sueño/objetivo que ahora mismo más tengo en mente. Seguir trabajando para conseguir ser mi mejor versión como jugador.
¿Eres más de mar o de montaña? De mar.
¿Qué es lo que más te gusta de ti? Que soy extrovertido y me gusta relacionarme con la gente, hablar, escuchar, me intereso por los demás.
¿Cuál fue el día más feliz de tu vida? El ascenso con el Coruña, el día que lo celebramos en Riazor con mi familia y amigos. Celebrar un ascenso con tu gente es algo que no todo el mundo puede vivir.
Si pudieras viajar en el tiempo, ¿irías a tu pasado o a tu futuro? Al pasado, pero solo para observarlo desde un agujerito, no cambiaría nada. Y el futuro es algo que el destino tiene preparado, yo me puedo centrar en el presente, en mi día a día, en trabajar y disfrutar y que las cosas vayan llegando.
¿Cuál es el mejor consejo profesional que has recibido? Que me centre en las cosas que puedo controlar. Hay muchas cosas en el baloncesto que se escapan de tu alcance, desde lo que pita un árbitro, los minutos que juegas, incluso si el balón entra por el aro o no. Con lo cual, tener tu cabeza en el momento presente y en lo que está en tus manos y puedes controlar.
Alguna manía antes de jugar un partido… No soy muy maniático, pero sí que tengo ciertas rutinas. Siempre juego con los mismos calcetines y siempre entro y salgo de la pista con el pie derecho.

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