Un artículo del profesor e historiador palentino Juan Jesús Acosta Pulgar
El año 2025 va a ser un año de inmenso júbilo y alegría entre aquellos que tenemos un sentimiento profundo y de amor a la tierra y a la historia de la localidad palentina de Amusco.
Si ya, en el año 2024, hemos disfrutado de la repercusión alcanzada por uno de nuestros paisanos más ilustres, con la exposición “El médico, el obispo y el pintor” del 2025 será un año increíble para el conocimiento de la figura de Juan Valverde, para que todos los que llevamos años divulgando y estudiando su figura junto a los seguidores de esta personalidad de la ciencia sigamos traspasando fronteras y entre todos pongamos en el lugar que merece al genio amusqueño de la anatomía (donde además el 25 de septiembre pude alumbrar una profunda conferencia sobre su figura), este año se cumplen 500 años de su nacimiento en nuestra villa, y además antes de iniciar este año y hasta inicios de marzo del mismo vemos cómo la gran Biblioteca Nacional, continúa con otra gran exposición sobre el anatomista de referencia universal de época moderna europea.
Recordemos ahora, nuevamente una de las biografías más interesantes de toda nuestra geografía nacional y de nuestra historia, que en palabras del director científico del Museo de la Evolución de Burgos, Juan Luis Arsuaga le sitúa como el científico español más importante de la historia tras Ramón y Cajal. Y que un humilde servidor, investigador y divulgador de su figura y legado, le ve como el médico más rupturista y renovador de la ciencia médica moderna.
En 1525, nacía en la localidad palentina de Amusco el que sería el médico anatomista más relevante de la historia europea en el transcurso de casi dos siglos del Renacimiento. En su villa natal, en ese momento había sido desde 1515, proclamado señor D. Antonio Manrique de Lara, XI Señor de Amusco, III Conde Trevino y II Duque de Nájera. Momento de cambio importante ya que el señorío Manrique de Amusco, hogar nuclear de esta insigne familia y desde la cual se había expandido por toda la geografía palentina y posteriormente española a partir del Adelantado y Notario Mayor del Reino de León D. Pedro Manrique IV junto a su esposa la Camarera Real doña Leonor de Castilla (fundadora del convento de clarisas de Calabazanos), que habían conducido al señorío de Amusco a ocupar un importantísimo papel en la Corte de Juan II.
La mayoría de autores que han estudiado a Juan Valverde en profundidad (Riera Palmero, Juan; Escribano García, Víctor, Fernández Ruíz , César y otros) coinciden en señalar que apenas existe documentación de la infancia y adolescencia de Valverde en su villa natal de Amusco. Todos los textos parecen indicar o coincidir en que pudo formarse en la Universidad de Valladolid en estudios de Humanidades y Filosofía y que, sobre todo, en una edad muy pronta que podía oscilar en torno a los diecisiete años se encamina e inicia su viaje a Italia iniciando así su período de formación y profundización en el conocimiento médico anatómico. Ya que, todo los datos que disponemos sitúan a Juan Valverde en el norte de Italia y en concreto, en la ciudad de Padua en 1542 donde establecería contacto con una de las grandes figuras de su vida, el médico y anatomista italiano Realdo Colombo.
Sobre su etapa en Amusco, cuentan algunos autores y bastante de la tradición oral de la época como Juan Valverde pudo encontrarse en una situación un tanto extraña en su villa natal y que pudo ser una de las causas que le llevará a abandonar la villa.
Señala el Doctor Rafael Navarro que Juan Valverde exasperado por una injuria realizada por una vecina y madre de un niño enfermo de la localidad, a las puertas de su posible casa en la Calle hoy “Chiquita” de Amusco, que culpabilizaba a este de la lentitud en la mejoría de la dolencia de su hijo, a la que el anatomista propinó tal patada en el vientre, que esta mujer falleció debido a ella, lo que le llevo a exiliarse de su villa natal.
Desde luego más que este argumento parece haber pesado en su decisión el más que probable origen judío de Juan Valverde (recordemos el Decreto de Expulsión de los Ilustrísimos Reyes Católicos en 1492) y sobre todo las ansías de conocimiento y aprendizaje de este personaje en una época tan excepcional en todos los ámbitos y esferas de la vida como lo fue el Renacimiento, no olvidando, ni alejándonos que sobre todo Juan Valverde fue un hijo de su tiempo y un hijo de la renovación cultural y científica que vio la luz con la llegada de este tiempo de renovación, dinamismo cultural y científico. En cuanto al marco histórico en el que Juan Valverde va a desarrollar su magisterio y su prolija obra debemos de tener en cuenta alguno de los aspectos más fundamentales para entender la profundidad reformista y transgresora de este autor, así como sus importantes aportaciones a las ciencias anatómicas y medicas que representó su obra en los siglos XVI y XVII e incluso parte del s. XVIII.
Debemos partir de la figura de médico de la antigüedad Galeno (nace en Pérgamo 129 y muere en Roma hacia 206), y de sus planteamientos médicos y anatómicos que desde este período de la antigüedad se mantendrán intactos durante toda la etapa medieval, basados en el conocimiento de la anatomía animal y la utilización de técnicas como la vivisección en animales (sobre todo para el estudio de los riñones y la médula espinal).
La medicina medievalista basó todos sus escritos y estudios anatómicos en las Universidades de finales de la etapa medieval en los planteamientos galénicos muchos de ellos incorrectos ya que jamás diseccionó un cuerpo humano, debido fundamentalmente a los tabúes sobre esta práctica en la sociedad grecorromana.
La nueva mentalidad del Renacimiento, así como los innumerables lazos científicos y médicos existentes entre la España e Italia renacentista condujeron a un enriquecimiento e intercambio cultural y científico en todos los ámbitos y esferas de la cultura, arquitectura, escultura y cómo no, en medicina y anatomía. Siendo el culmen de esta intensa relación el tratado de anatomía de 1556 de Don Juan Valverde que culmina el esfuerzo y la intensa relación de los grandes médicos y anatomistas que desde mediados del siglo XV se habían traslado de las tierras castellanas y aragonesas a la península itálica, marcando el camino que culminaría el anatomista amusqueño, con sus impresionantes aportaciones en el conocimiento de la estructura del cuerpo humano y de la neuroanatomía
cerebral. Personas de la talla de Andrés Laguna, Miguel Servert, Pedro Gimerno, Bernardino de Montaña, Luis Collado, Cosme de Medina, Luis Vasseo, Andrés de León, Andrés Alcázar y Francisco Sanchéz de Borja. En 1542 llego Valverde a Padua, en esos momentos en la ciudad ejercía como principal profesor de anatomía Andrés Vesalio que había nacido en Bruselas (1515-1564), de origen flamenco y que había estudiado en las universidades de Lovaina y París, para posteriormente con veintitrés años de edad iniciar su andadura como profesor de la universidad italiana de Padua.
Apenas estuvo un tiempo, desde 1547 hasta 1453 cuando publicó en Basilea su obra “De humanis corporis fabrica libri septem” (Sobre la Estructura del cuerpo humano), voluminoso tratado de anatomía (de más de setecientas páginas), que se convirtió en la primera obra anatómica y revolucionaria de la ciencia renacentista. Escrito en latín académico (lenguaje que se utilizaba en todas las universidades europeas), con una edición bastante limitada y cuyo editor fue Johannes Oporinus.
Este fenomenal, rico y amplísimo tratado de anatomía, fue la obra base del Renacimiento, que será corregida en un primer momento por D. Realdo Colombo (alumno y estrecho colaborador de Vesalio en Padua) en su Tratado Anatómico “ De Re Anatómica” publicado en 1559 y sobre todo, ampliado y enriquecido en muchos de los conocimientos y contenidos por el gran anatomista amusqueño a través de su impresionante obra en 1556 (alumno, a su vez y colaborador de D. Realdo Colombo en Padua, Pisa y Roma). Estas correcciones realizadas tanto por el italiano Colombo como por el español internacional Valverde no gustaron mucho al flamenco Vesalio y por ello intento desacreditar constantemente a los dos. Ya que, en algunos momentos le tachaba de manera irracional de plagiadores de sus ideas.
Ya en 1548, el Papa Paulo III, pidió a Realdo Colombo que se trasladase a Roma y que participase en el equipo de cirujanos que lo atendían diariamente, asumiendo desde este hecho la cátedra de la Universidad Papal de Roma. Juan Valverde nuevamente acompañó a Realdo Colombo a Roma, durante su estancia en Roma desde su llegada, gozó y disfrutó de la enseñanza de la medicina en el Hospital Espíritu Santo como clínico y vinculado con Colombo a la Universidad, ampliando sus conocimientos anatómicos y de cirugía. Desde la cátedra “formó médicos para ser cirujanos y desde el hospital, formó cirujanos en el arte de tratar úlceras, fracturas y luxaciones”.
En estos primeros compases en Roma participará en la autopsia del Cardenal Cibo en 1550, de la familia de los Medici, y a partir de 1551 entraría en contacto con la segunda de las grandes figuras de su vida, el Cardenal Fray Juan Álvarez de Toledo, que le protegería e impulsaría su carrera y sus relaciones en la curia vaticana con los prelados y los papas, especialmente Paulo III y sobre todo Paulo IV.
Con el impulso del dominico, los avances realizados en su aprendizaje italiano y especialmente romano con sus enseñanzas en el hospital Espíritu Santo y con la especial relación que iba creciendo con el papa Paulo IV, el amusqueño logra completar la que será su obra más importante y el tratado anatómico más revolucionario, leído y traducido durante casi dos siglos en la Europa Moderna. Su tratado de anatomía “HISTORIA DE LA COMPOSICIÓN DEL CUERPO HUMANO”.
El de Amusco en este contexto realiza numerosas y constantes rectificaciones a Vesalio, en muchas ocasiones críticas abiertas, pero que en ningún caso deben interpretarse como una abierta hostilidad entre ellos, y en bastantes ocasiones Valverde señala y reitera cuando las enseñanzas y experiencias de lo que escribe son referencias o descubrimientos tanto de Vesalio o en lo relativo a la circulación de la sangre, aspectos apuntados por su maestro Realdo Colombo.
Mostrando así, que para él la humildad y honestidad científica también son valores fundamentales por encima del éxito o la atribución de descubrimientos que no fueran suyos. Poniendo en valor en toda su obra, la formación humanística castellana, heredada de su formación en su villa natal (donde aprendió la lengua romance que se vociferaba en los cantares del camino entre la Iglesia de San Pedro y la ermita de la localidad, Nuestra señora de las Fuentes) y completada a lo largo de todas las experiencias de su vida.
2025 será un año increíble para el conocimiento de la figura de Juan Valverde, para que todos los que llevamos años divulgando y estudiando su figura junto a los seguidores de esta personalidad de la ciencia sigamos traspasando fronteras y entre todos pongamos en el lugar que merece al genio amusqueño de la anatomía
La obra en lengua castellana se estampó en Roma en 1556 y fue realizada por Antonio Martínez de Salamanca, Antonio Larey y Antonio Baldo de Asola, impresores los tres y debió a las magníficas ilustraciones (impresas en placas de cobre, con un detalle máximo), la facilidad y claridad del lenguaje así como las innovaciones y aportaciones de Valverde contribuyeron decisivamente en muy poco tiempo de publicación a encumbrar el Tratado de nuestro autor como la obra más relevante de la medicina anatómica del Renacimiento.
La obra de Valverde, continúo con su segunda publicación en italiano de 1559 (dedicada a Felipe II), en 1560 se realizan otras cinco ediciones, dos más en el propio siglo XVI (en 1586 y 1589), otras cinco en el siglo XVII (1606, 1607, 1608) y las dos últimas que se establecen entre 1667 y 1682. Totalizan más de dieciséis ediciones y todavía en el siglo XVIII será traducida al Griego. Su impacto como vemos fue inmenso y sobre todo su medicina al publicarse también en lengua romance la convirtió en un manual muy accesible para médicos y sangradores, quienes practicaban la medicina diariamente por la villas y ciudades europeas.
Su impresión fue en romance castellano, no en latín académico lo que le hizo llegar a todos sus destinatarios como un manual verdaderamente útil. Aspecto sumamente importante y uno de los grandes legados del amusqueño, ya que, así creó un lenguaje anatómico castellano hasta entonces inexistente. Y de esta manera puso en valor y aplicó muchos de los términos de la “matanza castellana” a su Tratado de Anatomía. Por ejemplo, morcillo (para nombrar los músculos), aveñuelas (pestañas), tetas (mamas), pendejo (pubis), rabadilla (coccis), celebro (parte posterior sesos), ternillas (cartílagos), atadura de los huesos (ligamentos), flema (moco), tripas (intestino), compañones de la mujer (ovarios), pellejo (piel o dermis), choquezuela (rótula).. y muchísimos más que completarían una larga lista de ese romance que Valverde convirtió en lenguaje médico internacional.
Las ilustraciones de Valverde serán de mayor calidad debido al uso en la mismas de buril de cobre en lugar del taco de madera, utilizado por Vesalio en sus impresiones, lo que constituyeron una mejoría importante en la calidad y claridad de las imágenes. En estas quince imágenes destacamos las figuras del grabador lorenés Nicolás Beatrizet de sesenta y un años que firma algunas con letras en mayúscula NB, y del también español y coincidente en Roma con Valverde, Gaspar Becerra al que podemos situar como seguidor de Miguel Ángel y que parece ser el autor del hombre desollado que vimos en el anterior capítulo y de las imagen de portada de la primera impresión del Tratado de Valverde en 1556.
No sabemos y tampoco tenemos datos exactos de la fecha en la muerte el gran anatomista. El dato más evidente y registrado, es un texto de la Cofradía de Amusco de “Nuestra Señora de las Fuentes” que en 1602 lo sitúa como muerto en Roma. La mayoría de sus biógrafos señalan la fecha de 1588 como tal razonando el acontecimiento de la siguiente manera. En 1589 apareció una nueva publicación de su Tratado Anatómico y extraña de manera importante la falta de dedicación de la obra al inmenso rey español Felipe II, al que había dedicado su segunda edición. Este hecho hace reflexionar que esta edición se produjo una vez desaparecido Valverde ya que aseguran que si él hubiera vivido en ese año no hubiera
A modo de conclusión, entre las grandes aportaciones que podemos destacar de los anatomistas españoles del Renacimiento figuran: ser pioneros en aplicar el método del conocimiento basado en la disección humana y publicar la primera obra de anatomía en París (Laguna); rectificar los errores de Vesalio, dotando a la anatomía de un mayor rigor y exactitud (Guevara, Valverde, Jimeno y Collado);desarrollar la enseñanza vocacional y libre basada en la experiencia personal y directa con la disección humana (Laguna, Guevara, Jimeno y Collado); iniciar los textos ilustrados tipo manual donde las imágenes pasan a ser parte del proceso del conocimiento y el contenido abandona todo lo superfluo (Montaña y Valverde); e iniciar el español como idioma científico (Lobera, Montaña y Valverde); e introducir en el lenguaje científico las ideas de claridad, sencillez y rigor que no se acoplan bien al uso del latín (Vasseo, Montaña y Valverde).
También destacar alguno de los hitos y aportaciones tanto de Valverde como de la Vesalio a la historia de la ciencia médica. Y señalar algunas conclusiones como que gracias a estos dos grandes protagonistas de la anatomía médica y a sus investigaciones las estructuras del cerebro y sus funciones dejaron de ser totalmente desconocidas para la ciencia. Por ello, y por estas dos grandes figuras el cerebro dejo de ser el gran desconocido para la ciencia.
Quiero ir terminando esta publicación con la frase siguiente: La historia tuvo que hacerle sentir como el niño al que aludió Guy De Chauliac en sus escritos. Este cirujano francés de la Edad Media dijo que éramos como niños subidos a hombros de un gigante. Desde esa gran altura podíamos ver todo cuanto el gigante veía y un poquito más. Sin duda alguna, para Valverde, esos gigantes fueron Vesalio y Colombo. “Subido a sus hombros pudo ver algo más que sus maestros en cuanto a la forma y la función de las partes que componen el cuerpo humano”.
2025 será un año increíble para el conocimiento de la figura de Juan Valverde, para que todos los que llevamos años divulgando y estudiando su figura junto a los seguidores de esta personalidad de la ciencia sigamos traspasando fronteras y entre todos pongamos en el lugar que merece al genio amusqueño de la anatomía.