Un equipo de madres del CD Palencia Fútbol Femenino demuestra que el fútbol no tiene edad ni límites: “Algunas no habían tocado un balón en su vida”
Bajo las luces de los campos Sergio Asenjo, un grupo de madres pisaba el césped como si se tratara del mismísimo Bernabéu. En el mundo del fútbol, el apodo de “galácticos” se reservaba para los jugadores más estelares del Real Madrid, aquellos que deslumbraban con su talento. Ahora, Palencia tiene sus propias galácticas por su coraje, compromiso e ilusión: las veteranas del CD Palencia Fútbol Femenino, un equipo de 23 jugadoras que han dejado atrás las dudas para demostrar que nunca es tarde para calzarse unas botas. Hace tan solo tres meses desde que comenzó esta aventura y su historia es la siguiente:
Compromiso y evolución: el secreto del equipo
“Nos lo comentaron y, sin pensarlo, vinimos a probar”, explica Tania Ruiz, una de las capitanas. Sus hijas juegan en las categorías inferiores del club, pero ahora son ellas las que disfrutan de su momento. Junto a Laura Gallardo, recuerda esos primeros días de entrenamientos: “Durillos, pero muy buenos. Nos lo hemos pasado genial. Incluso en Navidad fuimos a entrenar a Baltanás”. Lo que comenzó como una actividad para desconectar se ha convertido en algo más serio: “Pensábamos que iba a ser un poco más light, pero al final nos lo tomamos en serio”.
Deo Bustillo y Daniel Paredes, entrenadores del grupo, no ocultan su sorpresa ante el compromiso de las jugadoras: “Compromiso. Esa es la palabra. No nos esperábamos las ganas que tienen”, señala Deo. El equipo ha pasado de entrenar una vez por semana a dos, e incluso hay peticiones para aumentar a tres días: “La ilusión que tienen es impensable. En el frío de la noche en Navidad, aquí están 12 madres dándolo todo”, añade.
“Algunas no habían tocado un balón en su vida”
Para Daniel, entrenarlas supone un reto único: “Algunas no habían tocado un balón en su vida. Pero verlas ilusionadas, desconectando de su día a día, es increíble”. Además, han tenido que adaptar los entrenamientos para hacerlo dinámico y divertido: “Tienes que buscar los ejercicios adecuados para ellas también y que tampoco se cansen. Nuestro objetivo ahora es empezarlas a posicionar en el campo y que cada vez vayan aprendiendo qué es lo que tienen que hacer, cómo se tienen que colocar, etc. Para que te hagas una idea, hay muchas que el primer día les dabas un balón y no sabían cómo tenían que darle, cómo le tenían que parar, si le tenían que parar con la puntera, con la parte de atrás… Todas ellas ahora paran el balón con el interior, le pegan con el interior, cuando tiran desde fuera le dan con el empeine…“, explica Deo.
El aprendizaje del grupo ha estado lleno de anécdotas desde el principio. “Tú después de explicar que una iba a jugar de defensa de interior, de extremo, de delantera, muchas de ellas nos preguntaban: ¿Qué es un extremo; qué es un interior? Cuando las hablabas de un poquitín de posiciones y de conceptos del fútbol, ellas no sabían lo que es”, cuenta Deo. Poco a poco, las jugadoras han ido aprendiendo, y ese es el objetivo principal, junto con divertirse y pasárselo bien… o incluso, quién sabe si llegar a jugar amistosos contra equipos de madres de otras ciudades, como Salamanca o País Vasco, comentan sus entrenadores.
Por ahora, ya han jugado un partido contra el Senior A del club. “Salieron totalmente ilusionadas de poder jugar con ellas, que para muchas son sus ídolas”, recuerda Deo.
El “orgullo de entrenar chicas vitamina”
El ambiente en el equipo va más allá del deporte. “El club es como una familia. Vamos a apoyar a las benjaminas, a las infantiles, a todos”, explica Tania. Además, el apoyo de sus hijos es fundamental: “Mi hijo me dice qué hago mal y cómo mejorar. Me ayuda mucho”, confiesa Laura.
Para Deo y Daniel, este proyecto ha sido un soplo de aire fresco. Porque no serán galácticas por su juego, pero sí por todo el compromiso que dan día a día en los entrenamientos: “Son chicas vitamina. Nos llenan de energía. Uno de los grandes momentos de la semana es venir a entrenar con ellas”, comentan. Los entrenadores también destacan que este equipo no solo se reúne en el campo: “Ellas mismas nos están pidiendo más entrenamientos y son las que intentan que este grupo que se está formando no solamente quede en un entrenamiento de fútbol, sino que también podamos quedar para tomar una cerveza, para echarnos unas risas… Al final el orgullo es que Palencia también puede tener un equipo de madres de fútbol”, asegura Deo.
Me gustaría poder contactar con el equipo.