daniel landa
Daniel Landa en la antigua ciudad de Uruk, en Irak, en el lugar exacto donde se encontraron los primeros textos escritos de la Humanidad, es decir, en el lugar donde empieza la Historia.

El periodista, escritor, guionista y director de documentales considera que trabajar viajando por el mundo es un privilegio en todos los sentidos

1. ¿Cuál es tu rincón preferido de Palencia?
Me encanta escaparme al Mirador de Tierra de Campos, en Autilla del Pino. Es un lugar perfecto para mirar el horizonte y evocar también algunos de los pasajes más emocionantes de mi vida. Desde allí partimos en 1999 camino a Singapur y allí también arrancó y terminó la vuelta al mundo. Es el lugar donde empiezan y acaban algunos sueños.

2. ¿Tienes alguna comida típica palentina entre tus platos favoritos?
El lechazo, no puedo añadir mucho más. El lechazo es como volver casa, a mí me sabe a Palencia. Recuerdo probar el lechazo patagónico en Argentina, que tiene muy buena fama pero, creedme, no es lo mismo…

3. ¿Cuál es tu color preferido?
El azul, no sé por qué, pero desde siempre me da serenidad.

4. ¿Y la canción que más te anima?
Insurrección, de El Último de la Fila. En realidad, no es solo una canción, creo que se ha convertido casi en un himno de una generación. Al menos, creo que muchos lo sentimos así.

5. ¿Hay alguna película que no te canses de ver?
El Secreto de sus Ojos, de Juan José Campanella. Cada vez que la veo por casualidad me tengo que quedar hasta el final. Es uno de los guiones más redondos que se hayan escrito jamás.

6. ¿Y el libro con el que más te reflejas?
Con el que más me reflejo… no sé. Recuerdo que en su día me tocó la fibra el Alquimista, de Paulo Coelho, por esa llamada al viaje que tantas veces yo también he sentido. Pero si tuviera que hablar de un libro preferido diría que El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez.

7. ¿Dónde te gustaría tener tu hogar el día de mañana?
Madrid siempre me ha tratado muy bien, y creo que se pueden echar raíces en una ciudad como Madrid, pero me gustaría tener mi lugar en Palencia, para que mis hijos también se sientan de aquí. Y puestos a soñar, a una casita en Brasil no le haría yo reproche alguno, o en el desierto de Namibia, o en las islas de Vanuatu… pero con la familia, que es lo que convierte a un sitio cualquiera en el verdadero hogar.

8. ¿Qué es lo más gratificante de tu trabajo?
Trabajar viajando por el mundo es un privilegio en todos los sentidos. La libertad que ofrece un camino solo de ida es una sensación única. Y el contacto con las tribus, las comunidades remotas, los indígenas de selva y desiertos… eso son lecciones que uno se trae consigo en la mochila y que te acompañan toda la vida.

9. ¿Cuál es tú fuente de inspiración?
Los mapas. Puedo perderme en los mapas, recorrer sus paisajes sobre el papel. Un mapa es una puerta abierta a cualquier parte. Es la incertidumbre, la emoción de intuir lo que se esconde en esos puntos, en esas carreteras. Los mapas son mi particular Caja de Pandora.

10. ¿Si pudieras ser otra persona por un día quien serías?
Desde luego no sería un explorador o aventurero. Eso trato de dejarlo para esta vida. Si pudiera cambiarme por un día, sería un rockero en día de concierto: Bono, de U2, Freddy Mercury o Mick Jagger. Emocionar con un micrófono o una guitarra a miles de personas al mismo tiempo, tiene que ser una sensación extraordinaria.

11. ¿Qué cosa dirías que te caracteriza o que es muy tuya?
Soy Nadalista, muy de Rafa Nadal. Ahora que se ha retirado nos hemos quedado un poco huérfanos pero su legado es lo que uno trata de imitar. No rendirse nunca, levantarse, perseverar, intentar seguir mejorando. Desafiar a los pronósticos. Creo que eso lo he tratado de aplicar a mi vida. Por cierto, también me gustaría ser un día Rafa Nadal en una final de Roland Garros.

12. ¿Qué querías ser de pequeño?
Nunca he presumido de precocidad en mis vocaciones. Yo quería ser lo que todos los niños, futbolista de la Selección Española, supongo… pero entonces vi Indiana Jones y bueno, poco a poco, con el tiempo me vi más con un sombrero y un látigo recorriendo el mundo que en pantalón corto dando patadas a un balón.

13. ¿Hay algo que te hubiera gustado aprender a hacer y no has hecho?
Sí, tocar la guitarra. Ya dije que si pudiera elegir una vida diferente por un día me encantaría estar en un escenario cantando y tocando la guitarra. Pero el caso es que nunca encontré el tiempo para tocar la guitarra. Quien sabe, tal vez ahora…

14. ¿Eres una persona supersticiosa?
No, la verdad. Tengo mis manías, pero son más bien rutinas, no supersticiones. Creo que todos somos dueños de nuestras decisiones. Eso no lo puede marcar una escalera o un gato negro o lo que sea.

15. ¿Cuál es la expedición de la que más has disfrutado y de la que guardas mejor recuerdo?
Pues son en realidad dos preguntas distintas. Yo diría que la expedición que más he disfrutado has sido la de Pacífico. Fue el viaje con menos sobresaltos desagradables, en una zona del mundo exótica y maravillosa. Todo salió bien en aquel viaje, pese a las dificultades. Pero sin embargo, recuerdo con especial cariño Un Mundo Aparte. La vuelta al planeta es un viaje único. Allí sufrimos, mucho. Tuvimos que apelar a la épica muchas veces. Ese es uno de esos momentos en los que hay que luchar contra pronóstico. Aún hoy me parece inaudito que consiguiéramos acabar, pero lo hicimos. Y estoy muy orgulloso de eso.

16. ¿Y la experiencia o el momento que más te ha marcado en toda tu carrera?
Hay varios momentos que han tenido una importancia clave en lo que ha sido mi carrera. La decisión de salir con un Mondeo de Palencia a Singapur marcó el origen, y desde luego, ha condicionado mi vida, no sólo en lo profesional. Después ha habido algunos pasajes muy extremos o remotos o muy emocionales que han apuntalado mi vocación. La visita a la isla de Diomedes en el Estrecho de Bering, con una sensación térmica de -67ºC fue una experiencia memorable para mí. O el encuentro con la tribu de los korowai, en Papúa Occidental, que vive en nuestras antípodas culturales. Son recompensas a muchos desvelos, regalos que te da el viaje y combustible para seguir avanzando.

17. Además de documentales de expediciones también has trabajado otras problemáticas sociales como el drama del sinhogarismo en el documental ‘Invisibles’. ¿Qué fue lo que te impulsó a dar luz a este problema?
Fue una propuesta de un productor y acepté sin pensarlo mucho, la verdad. Invisibles narra la historia de las personas sin hogar en Madrid. Me pareció que después de haber viajado por todo el mundo, era un momento perfecto para parar y cambiar la mirada. Cambié las selvas de África por las aceras de Madrid y encontré historias incluso más potentes en esta ciudad. Ese documental me cambió la forma de mirar. Me di cuenta de que andaba siempre con gafas para ver de lejos, pero tenía cierta miopía emocional que había que corregir. “Mira a tu alrededor”, esa es la lección.

18. Tu profesión te ha llevado a recorrer multitud de países. ¿Cuál es el siguiente reto que te planteas o en el que estás trabajando?
Trabajo en una doble dirección. Por un lado, vuelvo a mirar los mapas que me llevan a América esta vez. Tengo diseñada la ruta, los tiempos, las comunidades humanas… y por otro lado, como decía en la pregunta anterior, miro a mi alrededor, muy cerca, tan cerca que quiero regresar a mis raíces. Me encantaría encuadrar Palencia. Pero tanto para un proyecto como para otro, el verdadero reto es convencer de que estas historias merecen la pena y son viables. El mercado está cambiando y la verdad es que no nos lo ponen fácil. Pero ya os he dicho que soy Nadalista.

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